Cerler se transforma a golpe de obras… mientras los vecinos estallan: puente, parking, depósito y depuradora

Los vecinos de Cerler salieron a la calle para denunciar el estado de la urbanización y exigir soluciones reales.
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Cerler se prepara para vivir una de las mayores transformaciones de los últimos años. El núcleo vinculado a la estación de esquí afronta una batería de actuaciones que incluyen el nuevo puente de Remáscaro, la mejora del parking de la cota 1500, la autorización del nuevo depósito de agua y el avance de la futura depuradora. Todo ello mientras crece el malestar vecinal por la falta de servicios básicos y por unas carencias que, denuncian, arrastran desde hace años.

El contraste es evidente: mientras avanzan proyectos ligados a la movilidad y al desarrollo turístico, una parte de los residentes exige que las inversiones también se traduzcan en una mejora real de la vida diaria en la urbanización.

Uno de los proyectos más visibles es la reorganización de la base de acceso a Aramón Cerler, especialmente en la zona de llegada de la futura telecabina Benasque-Cerler. La actuación contempla la mejora del aparcamiento de la cota 1500, un espacio de unos 11.000 metros cuadrados que será acondicionado para ordenar mejor la llegada de vehículos y reducir los problemas de saturación en días de máxima afluencia.

La intervención incluye trabajos de perfilado del terreno, drenaje, redes de pluviales, alumbrado, señalización y reorganización de servicios. El objetivo, según se ha trasladado desde el entorno municipal, no es tanto ampliar plazas como hacer más funcional y segura toda la zona.

A ello se suma la construcción del nuevo puente sobre el barranco Remáscaro, una infraestructura pensada para mejorar la conexión entre la llegada de la telecabina y el área de embarque del telesilla El Molino. La actual pasarela se considera insuficiente para absorber el volumen de esquiadores, peatones y maquinaria que se espera cuando entre en funcionamiento la nueva conexión por cable.

A esta transformación se añade otro proyecto muy demandado: el nuevo depósito de agua de Cerler. El pleno del Ayuntamiento de Benasque autorizó recientemente por unanimidad el paso por monte público de las conducciones desde la captación hasta el futuro depósito, un trámite imprescindible para que Aramón pueda iniciar las obras.

La actuación permitirá mejorar el abastecimiento de agua en una zona que lleva años denunciando problemas de suministro, especialmente en momentos de máxima ocupación. Se trata de una de las reclamaciones históricas de los vecinos, que han alertado en numerosas ocasiones de la antigüedad de las infraestructuras hidráulicas.

Además, el pleno también abordó la inversión para el nuevo puente y la mejora del entorno de la telecabina, incluyendo el asfaltado del aparcamiento anexo. En este punto sí hubo división política: el equipo de gobierno defendió la actuación como estratégica, mientras el PSOE cuestionó la prioridad de parte de esa inversión.

La depuradora de Cerler da un paso clave

Otra de las grandes noticias para Cerler es el avance de la futura Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), una infraestructura considerada esencial tanto por su impacto ambiental como por su importancia para la calidad de vida de la población.

El proceso ha dado un paso importante con la apertura de las ofertas de las seis empresas que optan a ejecutar la obra. El proyecto, impulsado por el Instituto Aragonés del Agua, sale adelante con un presupuesto base de 6,7 millones de euros y se prevé que la adjudicación pueda resolverse en los próximos meses.

La futura depuradora responde a una demanda histórica en un núcleo con fuerte presión turística y urbanística. La instalación permitirá mejorar el tratamiento de las aguas residuales y avanzar hacia la depuración integral de la cabecera del río Ésera, junto con las infraestructuras ya existentes en Benasque y Sahún.

Eso sí, la obra arrastra un largo historial de retrasos. El proyecto original se remonta a 2008, pasó por varias adjudicaciones fallidas y tuvo que volver a licitarse tras la quiebra de la empresa adjudicataria anterior. Por eso, aunque el avance es importante, en la zona persiste la cautela.

Todas estas actuaciones están ligadas, de una u otra forma, a la futura telecabina Benasque-Cerler, una de las infraestructuras más relevantes para el futuro de la estación y del valle.

La instalación conectará el núcleo urbano de Benasque con la estación de esquí y está pensada para reducir el tráfico en la carretera de acceso, especialmente durante los fines de semana y festivos de temporada alta. La telecabina tendrá capacidad para transportar hasta 2.400 personas por hora y obligará a adaptar toda la base de llegada para absorber ese nuevo flujo de visitantes.

La estrategia institucional pasa por convertir a Cerler en un destino mejor conectado, más ordenado y preparado para una mayor afluencia turística. Sin embargo, esa visión choca con una realidad que muchos vecinos llevan tiempo denunciando.

En paralelo a estos anuncios, Cerler vivió hace unos días una de las movilizaciones vecinales más visibles de los últimos años. Convocados por la Asociación de Vecinos Pico Sarllé, cientos de residentes salieron a la calle para denunciar el estado de la urbanización y exigir soluciones reales.

La protesta puso el foco en problemas que van mucho más allá del turismo: cortes de agua, infraestructuras envejecidas, falta de depuradora, mal estado de calles y aceras, cableado desordenado, falta de limpieza y ausencia de un transporte público eficaz con Benasque.

Los vecinos denuncian que pagan impuestos y tasas como cualquier otro núcleo urbano, pero que siguen sin contar con unos servicios mínimos acordes a la actividad que soporta la zona. Entre sus quejas también figura la preocupación por la antigüedad de algunas tuberías y por el deterioro progresivo de la urbanización.

La manifestación recorrió varios puntos del núcleo con pancartas como “Cerler no se rinde” o “Sarllé resiste”, en una protesta que simboliza el cansancio de quienes consideran que llevan años escuchando anuncios sin ver una mejora suficiente en su día a día.