Crece el malestar en municipios del Pirineo por el nuevo mapa de zonas vulnerables por nitratos

La ampliación de las zonas vulnerables por nitratos ha generado preocupación donde agricultores y ganaderos temen nuevas restricciones y trabas para sus explotaciones
Humedal Singular de la Laguna de Sariñena El Departamento de Agricultura ha sacado a información pública la orden que actualiza y amplía las zonas vulnerables. Gobierno de Aragón.
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La nueva delimitación de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos presentada por el Gobierno de Aragón ha encendido las alarmas en distintos municipios del Alto Aragón, especialmente en comarcas rurales y de montaña donde el sector primario teme nuevas limitaciones para la actividad agrícola y ganadera.

La orden, actualmente en fase de información pública, amplía las áreas consideradas vulnerables hasta alcanzar 32 zonas repartidas por toda la comunidad autónoma y más de 1,5 millones de hectáreas afectadas.

Aunque el Ejecutivo autonómico defiende que la medida responde a exigencias europeas para proteger las aguas de la contaminación por nitratos, en el territorio ya han comenzado a surgir voces críticas que consideran que el nuevo mapa puede perjudicar gravemente al medio rural.

Preocupación en comarcas del Pirineo

El malestar es especialmente visible en zonas del Pirineo aragonés, donde agricultores y ganaderos consideran que muchas explotaciones extensivas de montaña están siendo incluidas dentro de áreas con mayores restricciones pese a tener una presión ganadera muy distinta a la de otras zonas intensivas de Aragón.

El temor del sector es que la nueva catalogación implique más obligaciones administrativas, limitaciones en el uso de fertilizantes y purines, así como mayores costes económicos para pequeñas explotaciones familiares.

Además, en municipios de montaña preocupa que estas medidas compliquen todavía más el relevo generacional y la continuidad de explotaciones que ya trabajan en condiciones difíciles debido a la despoblación y la falta de servicios.

Entre las organizaciones que han mostrado públicamente su rechazo se encuentra Asaja Aragón, que ha anunciado que presentará alegaciones a la orden antes de que finalice el plazo de exposición pública.

La organización agraria considera que la ampliación de las zonas vulnerables limitará el desarrollo de explotaciones agrícolas y ganaderas en numerosos municipios aragoneses y reclama que se tenga más en cuenta la realidad específica de los territorios rurales y de montaña.

Las explotaciones incluidas dentro de estas zonas deberán cumplir las medidas establecidas en el Programa de Actuación sobre Zonas Vulnerables de Aragón, que contempla controles más estrictos sobre fertilización y gestión de estiércoles.

Entre otras obligaciones, los agricultores deberán mantener actualizado el cuaderno digital de explotación y registrar de forma detallada el uso de fertilizantes, mientras que las explotaciones ganaderas tendrán que documentar la gestión de purines y estiércoles.

Desde el Departamento de Agricultura defienden que la actualización del mapa responde a criterios técnicos y científicos y al cumplimiento de la normativa europea sobre contaminación por nitratos.

El director general de Desarrollo Rural, José Manuel Cruz, aseguró recientemente que el objetivo es avanzar hacia una gestión “más sostenible” de los nutrientes y garantizar la protección de las aguas sin perder de vista la realidad productiva del sector agrario.

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