El primer osezno nacido en el Pirineo aragonés en medio siglo ya ha sido detectado tras el invierno. Las cámaras de seguimiento han captado a la cría junto a su madre, Claverina, en el valle de Hecho, confirmando que ambos continúan activos en la zona.
Las imágenes, registradas mediante fototrampeo, muestran a la osa y al osezno en buen estado en una de las primeras secuencias tras el periodo de hibernación. La cría, nacida en 2025, se ha convertido en un caso clave dentro del seguimiento del oso pardo en Aragón.
El osezno es la cría de Claverina, una osa parda liberada en 2018 en el valle francés de Aspe dentro de un programa de reintroducción de la especie en los Pirineos. Desde entonces, su presencia se ha consolidado en el Pirineo occidental aragonés, especialmente en los valles de Ansó y Hecho.
El nacimiento de su cría supuso un hecho inédito en Aragón en las últimas décadas. No se registraba un nacimiento de oso pardo en este territorio desde hacía más de 50 años, lo que convirtió este caso en un punto de referencia para la evolución de la especie.
Las imágenes actuales refuerzan ese seguimiento, al constatar que el osezno ha superado su primer invierno, una fase especialmente delicada para la supervivencia.
Actividad tras la hibernación
La detección del osezno junto a su madre se suma a otros indicios de actividad registrados en las últimas semanas en el Pirineo aragonés. A comienzos de marzo se localizaron huellas de varios ejemplares en la zona del valle de Ansó, coincidiendo con el final del periodo de hibernación.
Estos movimientos forman parte del comportamiento habitual de la especie en esta época del año, cuando los osos retoman su actividad tras los meses de invierno.
El seguimiento mediante cámaras y rastreo permite a los técnicos conocer la evolución de los ejemplares y su distribución en el territorio.
Presencia consolidada en Aragón
Durante el último año se han registrado numerosos indicios de presencia de oso pardo en el Pirineo oscense, con la identificación de varios ejemplares tanto en la zona occidental como en el área oriental.
En los Valles Occidentales, además de Claverina y su cría, se ha detectado la presencia de otros osos como los machos Larry, Beroi o Rey. En el Pirineo oriental también se ha confirmado la presencia de ejemplares como Cannellito.
Estos datos reflejan una presencia continuada de la especie en Aragón, dentro de un territorio compartido con otras zonas del Pirineo.
Impacto en la ganadería
La presencia del oso pardo también tiene consecuencias en el entorno rural. Durante el último año se han registrado ataques al ganado en los Valles Occidentales, con varias bajas en explotaciones de ovino.
Algunos de estos episodios se han producido en áreas donde se mueve Claverina, lo que ha generado afecciones en el sector ganadero.
Las administraciones mantienen activas medidas de control, seguimiento y compensación, con el objetivo de gestionar la coexistencia entre la fauna salvaje y la actividad ganadera.
Un seguimiento clave para el futuro
El caso del osezno de Claverina se ha convertido en uno de los principales indicadores de la evolución del oso pardo en el Pirineo aragonés.
Su supervivencia tras el invierno aporta información relevante sobre la adaptación de la especie al territorio y su evolución en los próximos años.
Se trata del primer nacimiento de un oso pardo en Aragón en más de 50 años.











