El Ayuntamiento de Sallent de Gállego ha sacado a consulta pública una de las medidas de movilidad más importantes de los últimos años: la creación de una Zona de Acceso Restringido (ZAR) en buena parte del casco urbano. El objetivo es reducir el tráfico, priorizar a los peatones y mejorar la convivencia entre residentes y visitantes en uno de los municipios turísticos más transitados del Pirineo.
La propuesta todavía no está aprobada de forma definitiva y precisamente por eso el consistorio ha abierto un periodo para que vecinos, empresas y colectivos puedan conocer el proyecto y presentar sugerencias.
Pero, ¿qué supondría realmente esta medida? Os lo explicamos en Prisma Norte:
¿Qué zonas quedarían afectadas?
La restricción se aplicaría en gran parte del núcleo urbano de Sallent, incluyendo calles como Francia, Puente Romano, Obispo Martón, Aguas Limpias, Espadilla o Fondaza, además de todas las vías interiores comprendidas dentro de ese perímetro.
Para controlar los accesos se instalaría un sistema automático de lectura de matrículas mediante cámaras en los puntos de entrada. El sistema comprobaría en tiempo real qué vehículos tienen autorización para acceder.
¿Quién podrá entrar?
Los residentes empadronados en Sallent que tengan su vehículo dado de alta en el municipio podrán acceder libremente. También podrán hacerlo los servicios de emergencia, ambulancias, bicicletas, taxis y vehículos de carga y descarga en los horarios autorizados.
Por otra parte, los propietarios de viviendas dentro de la zona restringida, los usuarios de garajes, los comercios, empresas de servicios o personas con movilidad reducida deberán disponer de autorizaciones específicas.
¿Y los turistas?
Los clientes de hoteles y alojamientos turísticos sí podrán acceder para cargar y descargar equipajes, aunque con una limitación general de 30 minutos. Tampoco se indica las zonas donde sí podrán aparcar y lo más importante, con cuántas plazas se cuenta en dichas zonas. Además, serán los propios establecimientos quienes deberán comunicar las matrículas de sus clientes al sistema municipal.
Los alojamientos que dispongan de plazas privadas de aparcamiento también podrán autorizar el acceso de sus huéspedes mientras dure la estancia.
En la práctica, la medida busca que los visitantes aparquen fuera del centro urbano y accedan caminando a sus alojamientos o lugares de interés.
Las ventajas que defiende el Ayuntamiento
El documento municipal argumenta que Sallent soporta una fuerte presión de tráfico durante los periodos vacacionales y la temporada de esquí. La ordenanza pretende mejorar la seguridad vial, reducir ruidos y contaminación, favorecer los desplazamientos a pie y canalizar los vehículos hacia aparcamientos disuasorios.
También persigue proteger el entorno urbano y priorizar el acceso de quienes viven o trabajan en el municipio.
Para muchos vecinos, especialmente en las calles más céntricas, esto podría traducirse en menos tráfico, menos atascos y una mayor tranquilidad durante los periodos de máxima afluencia turística.
Las dudas y posibles inconvenientes
Algunos propietarios de segundas residencias o visitantes habituales podrían considerar que los trámites para solicitar autorizaciones añaden burocracia. La ordenanza prevé la presentación de documentación y un procedimiento administrativo para determinados permisos.
Por otro, algunos negocios podrían temer que las restricciones compliquen el acceso de determinados clientes, especialmente en temporadas de gran afluencia.
Además, el sistema estará basado en cámaras de lectura de matrículas y cualquier acceso no autorizado podrá derivar en una sanción de 200 euros.
La iniciativa se suma a otras experiencias similares implantadas en destinos turísticos de montaña y cascos históricos de diferentes municipios españoles. La cuestión de fondo es encontrar el equilibrio entre la calidad de vida de los residentes y la comodidad de quienes visitan uno de los pueblos más turísticos del Pirineo aragonés.
Ahora es el turno de la ciudadanía. Durante el periodo de consulta pública, vecinos, empresarios y propietarios podrán analizar la propuesta y plantear modificaciones antes de que la ordenanza llegue a su aprobación definitiva.











