La recuperación del águila de Bonelli en Aragón acaba de dar una de sus noticias más esperanzadoras de los últimos años. Una de las hembras que habían sido liberadas dentro del proyecto de reintroducción en la sierra de Guara ha comenzado a incubar, un hecho que supone un avance muy importante para la conservación de esta especie en el Alto Aragón.
La hembra, conocida como Buera, fue soltada en 2023 y ha formado pareja con un macho silvestre en el entorno del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, dentro del Somontano. El inicio de la reproducción marca un punto de inflexión para este programa de conservación, ya que es la primera vez que uno de los ejemplares liberados en Aragón alcanza esta fase.
La noticia tiene especial valor porque la presencia del águila de Bonelli en Aragón lleva años en una situación muy delicada. En la provincia de Huesca, de hecho, el riesgo de desaparición de esta rapaz era especialmente alto, después de décadas de retroceso poblacional.
Su declive se ha debido a varios factores, entre ellos la mortalidad asociada a tendidos eléctricos, la pérdida de hábitat o las dificultades para consolidar parejas reproductoras estables. Por eso, que uno de los ejemplares reintroducidos haya conseguido asentarse y comenzar a criar no es solo un dato positivo: es una señal de que la recuperación empieza a dar resultados visibles.
Cuatro años de trabajo para devolver esta rapaz a Guara
La iniciativa de recuperación de la especie se puso en marcha en 2022 con el objetivo de reforzar la presencia del águila de Bonelli en Aragón, especialmente en una zona como Guara, que históricamente había sido un espacio adecuado para la especie.
Desde entonces, el proyecto ha permitido la suelta de más de una treintena de ejemplares en la sierra, dentro de un trabajo coordinado de seguimiento, aclimatación y control de cada ave. La mayoría de estas águilas han sido marcadas para poder conocer sus movimientos, su adaptación al territorio y su evolución tras la liberación.
Todo ese esfuerzo empieza ahora a traducirse en resultados concretos. No solo por esta incubación, sino porque el programa ha logrado que varias de las aves liberadas hayan permanecido en el territorio y hayan comenzado a estructurar zonas estables de ocupación.
Guara ya cuenta con dos parejas asentadas
Uno de los datos que más refuerza el avance del proyecto es que en estos momentos ya existen dos parejas territoriales vinculadas a ejemplares liberados en la zona.
Eso significa que la reintroducción no solo ha servido para aumentar el número de aves presentes, sino también para favorecer uno de los pasos más complejos en cualquier proceso de recuperación de fauna amenazada: que los ejemplares se establezcan, encuentren pareja y comiencen a comportarse como una población con opciones reales de consolidarse.
En ese contexto, la incubación iniciada este año supone mucho más que una anécdota biológica. Es la mejor señal posible de que la especie empieza a recuperar espacio en Aragón.
La noticia vuelve a colocar a la sierra de Guara como uno de los espacios naturales más importantes de Aragón también desde el punto de vista de la conservación. Más allá de su atractivo paisajístico o turístico, el parque natural confirma así su valor como refugio para especies amenazadas y como escenario de proyectos que tienen un impacto real sobre la biodiversidad.
En un territorio donde cada vez se habla más de equilibrio entre desarrollo, población y sostenibilidad, este tipo de avances refuerzan una idea de fondo: proteger el medio natural también es construir futuro para el territorio.
La posible llegada de nuevos pollos en esta temporada de cría sería, además, una de las noticias ambientales más importantes del año en la provincia de Huesca.









