El castillo que debes visitar a solo 5 minutos de Huesca (y no es Loarre)

Reabierto al público el pasado año, este enclave histórico se posiciona como uno de los planes culturales más cercanos a la ciudad.
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Cuando se habla de castillos en Huesca, el nombre de Loarre suele acaparar toda la atención. Sin embargo, a apenas unos minutos de la capital oscense existe otra fortaleza que cada vez gana más protagonismo: el castillo de Montearagón, situado en Quicena.

Reabierto al público el pasado año tras varias actuaciones de consolidación, este enclave histórico vuelve a recibir visitantes y se posiciona como uno de los planes culturales más cercanos a la ciudad.

El castillo fue construido en el siglo XI por el rey Sancho Ramírez como parte de la ofensiva para conquistar la ciudad musulmana de Huesca. Desde su ubicación estratégica, dominando toda la Hoya, jugó un papel fundamental en la toma de la ciudad en 1096.

Con el paso de los siglos, el recinto perdió su función militar y se transformó en un importante monasterio, manteniendo su relevancia durante buena parte de la Edad Media. Fue declarado Monumento Nacional en 1931, aunque sufrió daños durante la Guerra Civil al situarse en primera línea.

Tras décadas marcadas por el deterioro, el castillo ha sido objeto de diferentes intervenciones que han permitido consolidar estructuras, mejorar accesos y garantizar la seguridad de las visitas.

Estas actuaciones han hecho posible su reapertura, devolviendo al conjunto parte de su protagonismo dentro del patrimonio aragonés.

Actualmente, el castillo puede visitarse en horario diurno, con acceso regulado para garantizar la conservación del recinto. Se recomienda consultar previamente las condiciones de acceso, ya que pueden variar en función de la época del año.

La visita permite recorrer sus murallas, acceder a la antigua iglesia y contemplar una de las mejores vistas de la provincia, con la ciudad de Huesca a los pies y el Pirineo al fondo.

Su principal atractivo, además de su valor histórico, es la cercanía. El castillo de Montearagón se encuentra a tan solo unos minutos de Huesca, lo que lo convierte en una opción accesible para conocer uno de los enclaves más importantes del pasado medieval aragonés sin necesidad de grandes desplazamientos.