Las rutas del Pirineo esconden uno de los animales que más respeto despierta entre los montañeros, aunque rara vez protagoniza un accidente. Un senderista de 53 años, vecino de Vizcaya, tuvo que ser evacuado este martes tras sufrir la picadura de un ofidio cuando recorría el sendero PR-HU-91-A, correspondiente a la Vuelta al Pico Pacino, en el término municipal de Sallent de Gállego.
El aviso se recibió sobre las 13.00 horas. Según informó la Guardia Civil, el excursionista manifestó haber sufrido la mordedura de una serpiente en el gemelo, sin poder identificar la especie. Hasta el lugar se desplazaron efectivos del GREIM de Panticosa, la Unidad Aérea de Huesca y un médico del 061.
Tras localizar al senderista desde el helicóptero, los especialistas procedieron a su evacuación aérea hasta la helisuperficie de Panticosa. Desde allí fue trasladado en un vehículo oficial al Punto de Atención Continuada de Escarrilla y, posteriormente, una ambulancia lo condujo al Hospital de Jaca para recibir asistencia médica.
Aunque la Guardia Civil no ha precisado la especie responsable de la mordedura, en el Pirineo la única serpiente cuyo veneno puede tener relevancia médica es la víbora áspid (Vipera aspis), una especie habitual en zonas de montaña y bosques húmedos. Las culebras presentes en Aragón no suelen provocar cuadros graves en las personas.
Las picaduras son muy poco frecuentes
A pesar de la alarma que generan, las mordeduras de serpiente representan una parte muy pequeña de las incidencias que se producen en la montaña aragonesa. Los rescates del GREIM están relacionados principalmente con caídas, tropiezos, agotamiento o problemas físicos, mientras que las picaduras de víbora aparecen de forma muy esporádica en los balances estivales.
Uno de los casos más recientes se produjo en septiembre de 2024, cuando un senderista de Barcelona fue evacuado tras sufrir la picadura de una víbora en la mano mientras realizaba una excursión por el Ibón de Escalar, en el valle del Aragón. Aquella intervención formó parte de una serie de siete rescates efectuados en apenas cinco días por los equipos de montaña de la Guardia Civil.
Los especialistas recuerdan que estos reptiles no suelen atacar al ser humano, sino que muerden cuando se sienten acorralados o alguien los pisa accidentalmente. La mayoría de los encuentros se producen durante los meses más cálidos, cuando las serpientes permanecen más activas.
Qué hacer si una serpiente muerde
Los servicios de emergencias insisten en que la prioridad es mantener la calma y solicitar ayuda lo antes posible llamando al 112.
Las recomendaciones básicas son:
- Mantener a la persona lo más quieta posible para ralentizar la difusión del veneno.
- Inmovilizar la extremidad afectada, evitando caminar si es posible.
- Retirar anillos, pulseras o prendas ajustadas, ya que puede aparecer inflamación.
- Limpiar la herida suavemente con agua si se dispone de ella y cubrirla con un apósito limpio.
- Acudir siempre a un centro sanitario, aunque los síntomas parezcan leves.
Por el contrario, no debe realizarse un torniquete, cortar la herida, intentar succionar el veneno ni aplicar hielo directamente, prácticas que pueden empeorar la lesión y que ya no forman parte de los protocolos médicos actuales.
En la inmensa mayoría de los casos, una atención sanitaria rápida permite controlar la evolución del paciente, aunque la gravedad dependerá de factores como la cantidad de veneno inoculado, la zona afectada, la edad o las patologías previas de la persona mordida.











