Cerler, Astún y Candanchú aceleran sus grandes obras: así cambiarán las estaciones de esquí de Aragón

La posible apertura este verano de la telecabina entre Benasque y Cerler ha vuelto a poner el foco sobre todas las actuaciones que siguen pendientes en las estaciones de esquí aragonesas.
Un cartel indica el inicio del Plan Pirineos para el telecabina Astún Candanchú. Foto: NEVASPORT
Tiempo de lectura: 7 min

La posible apertura este verano de la telecabina entre Benasque y Cerler ha vuelto a poner en el centro del debate turístico y económico a las estaciones de esquí de Aragón. Más allá de una sola infraestructura, el Pirineo aragonés afronta una etapa de renovación con nuevos remontes, telecabinas, mejoras en nieve artificial, depósitos de agua, actuaciones de seguridad y equipamientos destinados a reforzar tanto la temporada de invierno como la actividad fuera de la nieve.

A 7 de abril de 2026, las principales actuaciones se concentran especialmente en Cerler, Astún y Candanchú, tres estaciones llamadas a protagonizar buena parte de la transformación del esquí aragonés en los próximos años.

En el caso de Cerler, la infraestructura más avanzada es la telecabina Benasque-Cerler, una de las obras más relevantes del Plan Pirineos. Esta instalación está llamada a cambiar la movilidad en el Valle de Benasque, conectando directamente el núcleo urbano con la estación y facilitando el acceso tanto en invierno como en verano. La obra ha supuesto una inversión de 15,5 millones de euros y su entrada en funcionamiento podría producirse ya en los próximos meses, coincidiendo con la apertura estival de la estación.

La telecabina no solo tendrá impacto en el esquí. También permitirá reforzar la actividad turística en verano, mejorar la conexión interna del valle y ofrecer una alternativa de movilidad más cómoda y sostenible. Su puesta en marcha supondrá, además, un impulso para la desestacionalización del turismo en una de las zonas más potentes del Pirineo aragonés.

Junto a esta actuación, Cerler también tiene previsto reforzar su capacidad técnica con nuevas obras vinculadas a la innivación artificial, entre ellas un nuevo depósito de agua imprescindible para ampliar y modernizar el sistema de producción de nieve. Esta actuación se enmarca dentro de la gran inversión prevista para asegurar la nieve en las estaciones aragonesas, una de las claves del futuro del sector.

Si Cerler es hoy la obra más cercana a hacerse realidad, Astún es la estación que más proyectos concentra en estos momentos. La del Valle del Aragón afronta una etapa de modernización en la que se combinan actuaciones inmediatas con grandes infraestructuras de largo alcance.

La más importante es, sin duda, la futura telecabina entre Astún y Candanchú, un proyecto estratégico para unir ambas estaciones y crear un dominio esquiable mucho más competitivo en el Pirineo aragonés. Esta conexión tendrá un recorrido de 3,6 kilómetros y enlazará la base de Candanchú, junto al aparcamiento de Pista Grande, con la zona de Pastores, en Astún.

La inversión prevista asciende a 24,6 millones de euros y la instalación, adjudicada a una filial de Leitner, se ha diseñado para implantarse por fases. En una primera etapa contará con 24 cabinas con capacidad para mover 600 personas por hora en cada sentido, aunque el proyecto contempla su ampliación progresiva hasta llegar a 96 cabinas y una capacidad de 2.400 pasajeros por hora.

Esta telecabina está llamada a ser una de las grandes infraestructuras del esquí en Aragón, no solo por su impacto deportivo, sino también por su capacidad para mejorar la movilidad en el Valle del Aragón, facilitar la conexión entre estaciones y ampliar el uso turístico de la zona durante todo el año.

Pero la transformación de Astún no se limita a ese gran enlace. Dentro de la propia estación hay ya varias actuaciones previstas para reforzar la movilidad interna y mejorar la distribución de esquiadores.

Una de las más destacadas es el nuevo telesilla Balsas, un remonte que jugará un papel fundamental en la futura conexión operativa con Candanchú. Será un telesilla de 4 plazas de pinza fija, adjudicado también a Leitner, con una inversión de 4,39 millones de euros más IVA.

El remonte se ubicará en la zona oeste de Astún, cerca de La Raca, y conectará la parte baja del sector con cotas más altas, permitiendo absorber mejor el flujo de esquiadores que llegue desde la futura telecabina. Técnicamente, el nuevo telesilla tendrá una longitud horizontal de 787,72 metros, un desnivel de 203 metros, salida en la cota 2.015 y llegada en la 2.218, con una capacidad de transporte de 1.884 personas por hora, 96 sillas, 10 pilonas y una velocidad máxima de 2,3 metros por segundo.

A esta actuación se suma el futuro telesilla Peña Negra, otra de las infraestructuras previstas dentro del proceso de modernización de Astún. Este remonte, también de 4 plazas de pinza fija, está proyectado para discurrir por la cara noroeste del Pico de La Raca y reforzar uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la estación.

Su trazado partirá de la cota 1.655 y alcanzará los 2.045 metros de altitud, con una capacidad prevista de 1.799 pasajeros por hora, 95 sillas, 11 pilonas y una inversión de 6,8 millones de euros. El proyecto incluye además la modificación de la pista Pastores, la creación de la pista Olímpica, el ajuste del remonte actual de Pastores y la ampliación del telesquí de Prado Blanco, lo que ampliará la funcionalidad de todo el sector.

Astún también ha acometido otras actuaciones de menor visibilidad, pero igualmente importantes. Entre ellas destaca la reparación del remonte de Canal Roya, averiado el pasado invierno, una actuación en la que la estación ha invertido alrededor de 800.000 euros para sustituir elementos clave y revisar toda la instalación.

Además, la estación mantiene en cartera nuevas actuaciones ligadas a la seguridad frente a aludes, a la ampliación de la red de nieve producida, a la mejora de accesos y a la modernización digital, con nuevas herramientas de gestión y atención al cliente financiadas en parte con fondos europeos.

En ese nuevo mapa del esquí aragonés, Candanchú ocupa también un lugar central. Su gran transformación está ligada al telecabina con Astún, ya que la estación será uno de los dos extremos de esa conexión. La estación base se situará junto al aparcamiento de Pista Grande, lo que permitirá mejorar la movilidad entre ambos centros y facilitar una experiencia mucho más integrada para el usuario.

Además, Candanchú también forma parte de la gran apuesta por la nieve artificial impulsada en Aragón. La estación recibirá una inversión de 8 millones de euros para mejorar y renovar su sistema de innivación, una actuación clave para asegurar la temporada y reforzar su competitividad en un mercado cada vez más exigente.

De hecho, la nieve artificial se ha convertido en una de las grandes obras silenciosas del esquí aragonés. Aunque no tenga la visibilidad de una telecabina o de un gran telesilla, la mejora de depósitos, tuberías, bombeos y cañones será determinante para el futuro de las estaciones.

En ese reparto global de inversiones anunciado por el Gobierno de Aragón, Cerler contará con 15 millones de euros, además de 2,2 millones adicionales para el futuro sector de Castanesa, mientras que Astún y Candanchú recibirán 8 millones de euros cada una. Son inversiones destinadas a modernizar instalaciones, ampliar la cobertura de nieve y reforzar la fiabilidad de la temporada en un escenario cada vez más condicionado por la meteorología.