El incendio de Las Peñas de Riglos deja ya casi 1.000 personas desalojadas de 18 localidades y un camping, después de una sucesión de evacuaciones que ha obligado a habilitar diferentes recursos de acogida entre Jaca y Ayerbe. Entre los últimos evacuados hay también 19 menores y cinco monitores de un campamento de verano en Anzánigo.
El fuego supera ya las 10.000 hectáreas afectadas y este viernes ha obligado a ampliar nuevamente las medidas de protección. Durante la madrugada fueron evacuadas Santa María de la Peña, La Peña Estación, Triste y Yeste, mientras posteriormente se sumaron Anzánigo y Atarés.
A primera hora de la tarde, Santa Cilia ha vuelto a ser confinada preventivamente, mientras Puente la Reina de Jaca permanece en situación de prealerta junto a Bernués.
Solo 97 permanecen en los recursos habilitados
Pese a que la cifra global se acerca al millar de personas, la gran mayoría de los desalojados se encuentra alojada con familiares, amigos o por sus propios medios.
Un total de 97 personas permanecen actualmente en los recursos habilitados por las administraciones para hacer frente a la emergencia.
El mayor grupo se encuentra en la Escuela Militar de Montaña de Jaca, con 37 personas. En Ayerbe, 23 permanecen en el pabellón municipal, otras 13 en el antiguo Hotel Villa de Ayerbe, 11 en La Liena Valero, cinco en la residencia Vitalia, tres en un piso municipal y dos en la residencia Casbas.
Ayerbe se ha convertido así en uno de los principales puntos de recepción de quienes han tenido que abandonar precipitadamente sus localidades ante el avance de las llamas.
Un campamento con 19 menores, evacuado
Entre los últimos desalojados se encuentran 19 niños y adolescentes de entre 7 y 15 años y cinco monitores del club de tiempo libre Albatros, procedentes de Zaragoza y que se encontraban realizando un campamento de verano en Anzánigo.
El grupo permanecía alojado en la Casa de Misión Juventud y ya había sido advertido previamente de una posible evacuación. Este viernes se decidió finalmente su salida preventiva y los menores y sus monitores fueron trasladados hasta Ayerbe, donde esperaron la llegada de sus familias.
El campamento había comenzado el 3 de agosto y tenía previsto finalizar este sábado, por lo que la emergencia ha obligado a adelantar su conclusión apenas un día.
Posteriormente se ordenó también la evacuación del resto de Anzánigo, cuyos habitantes fueron trasladados igualmente hasta Ayerbe.
18 pueblos y un camping evacuados
La dimensión humana del incendio ha ido creciendo prácticamente a la misma velocidad que su perímetro.
Las evacuaciones afectan a Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero, Santa María de la Peña, Triste, La Peña Estación, Yeste, Bailo, Larués, Arbués, Alastuey, Botaya, Osia, Santa Cruz de la Serós, Binacua, Anzánigo y Atarés.
A estas localidades hay que sumar el Camping Pirineos de Santa Cilia de Jaca, del que fueron evacuadas alrededor de un centenar de personas.
Algunas de las mayores evacuaciones se han producido en Bailo, con unas 150 personas; Larués, con 111; Santa Cruz de la Serós, con 74; La Peña Estación, con 66, y Triste, con 56.
También han tenido que abandonar sus localidades decenas de habitantes de Binacua, Ena, Centenero, Botaya, Salinas de Jaca o Villalangua, además de los vecinos de los núcleos de menor tamaño.
La espera para poder regresar
Tras varios días de incendio, la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a sus casas se ha convertido ahora en una de las principales preocupaciones de los evacuados.
Algunos llevan varias noches fuera de sus pueblos. Otros han tenido que salir durante las últimas horas, después de que la evolución del incendio obligara a ampliar el perímetro de seguridad.











