Acceder a una licencia turística en Aragón es hoy mucho más complicado desde el cambio normativo que entró en vigor el 3 de abril de 2025, cuando se modificó la Ley de Propiedad Horizontal para exigir la autorización expresa de la comunidad de vecinos.
Desde entonces, cualquier nueva vivienda de uso turístico (VUT) necesita el respaldo de tres quintas partes de los propietarios del edificio, un requisito que en la práctica ha frenado la concesión de nuevas licencias en muchas zonas del Pirineo aragonés ante el rechazo de vecinos que no quieren una casa de estas características en su edificio o urbanización.
Es por ello que este endurecimiento ha tenido un efecto directo en el mercado: las viviendas que ya cuentan con licencia se han convertido en un bien escaso y cada vez más demandado.
Adquirir una casa que ya disponga de licencia turística transferible se ha convertido en un lujo difícil de encontrar. Nosotros hemos encontrado una: este chalet en Formigal, actualmente en venta por 690.000 euros, y que ya cuenta con autorización para el alquiler vacacional.
Se trata de una vivienda de 142 metros cuadrados, con capacidad para seis personas, que incluye dos dormitorios, buhardilla, salón con salida a jardín y cocina equipada, así como garaje y trastero.
Su ubicación, a pocos minutos de la estación, permite combinar el uso como residencia con la posibilidad de destinarla al alquiler vacacional, un uso que ya ha tenido en los últimos años y que le ha permitido generar ingresos recurrentes.
Menos licencias y más regulación
A la normativa autonómica se suman las decisiones de los ayuntamientos, que han comenzado a intervenir para ordenar este tipo de alojamientos. Es el caso de Biescas, donde el pleno municipal ha aprobado esta semana la regulación de las viviendas de uso turístico dentro de su planeamiento urbanístico.
El consistorio ha dado cuenta de esta medida junto a otras actuaciones vinculadas a la vivienda, como la cesión de parcelas para la construcción de vivienda protegida y alquiler asequible, en un contexto marcado por la presión del mercado inmobiliario en zonas turísticas.
También en Aínsa se han impulsado medidas para limitar la proliferación de nuevas VUT, con el objetivo de equilibrar el uso residencial y turístico.
En comarcas como el Alto Gállego o Sobrarbe, donde el turismo es un motor económico durante todo el año, disponer de licencia turística se ha convertido en un factor determinante en el mercado inmobiliario.









