El pastoralismo, la otra forma de descubrir Montanuy: más de 150 personas recorren sus paisajes y pueblos

El programa «Territorio y Tradición» ha llevado durante todo el verano rutas, talleres, fotografía, juegos y propuestas audiovisuales a diferentes núcleos del municipio para acercar a vecinos y visitantes su biodiversidad, sus paisajes y una cultura ganadera que ha contribuido a modelarlos durante generaciones.
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Más de 150 personas han participado este verano en las diferentes actividades de «Territorio y Tradición | Explorando Montanuy a través del pastoralismo», una iniciativa organizada por el Ayuntamiento de Montanuy, financiada en un 80 % por la Diputación Provincial de Huesca y ejecutada por piriNATURE.

El programa ha utilizado el pastoralismo como hilo conductor para descubrir Montanuy desde una perspectiva diferente, mostrando la estrecha relación que existe entre sus pueblos, la ganadería extensiva, la biodiversidad y unos paisajes que han sido modelados durante generaciones por la convivencia entre las personas, los animales y el medio.

Uno de los principales objetivos de la iniciativa ha sido, precisamente, descentralizar las actividades y llevarlas a diferentes pueblos del extenso municipio de Montanuy. Cada propuesta se ha convertido así en una oportunidad para descubrir un rincón diferente del territorio, al tiempo que se dinamizaba la vida de los núcleos y se favorecía la participación tanto de la población local como de los visitantes.

Entre junio y agosto se han celebrado rutas interpretativas, actividades de educación ambiental, talleres de fotografía, juegos y dinámicas participativas, propuestas para escolares, senderismo y actividades audiovisuales.

Aneto, Montanuy, Ginast y Castanesa han sido algunos de los escenarios elegidos para una programación que ha permitido acercarse al paisaje, la biodiversidad y la cultura pastoril mientras los participantes recorrían diferentes localidades y entornos del municipio.

Entre las propuestas se han incluido la ruta «Pastoralismo y aves», en Aneto; «El paisaje pastoril», en Montanuy; «Pastores de biodiversidad», en Ginast; el Escape Room «El enigma del pastor»; el Taller de Fotografía y Pastoralismo, celebrado en Castanesa; la ruta de senderismo interpretativo «El secreto de los prados encantados»; y la proyección del documental «Mujeres de viento, tierra y ganado».

Esta última estuvo acompañada de un coloquio dedicado al papel de las mujeres en la ganadería extensiva y en el medio rural, incorporando otra de las perspectivas que han marcado el programa.

Paisajes construidos durante generaciones

A través de todas estas actividades, «Territorio y Tradición» ha querido transmitir una idea común: los paisajes de montaña no son únicamente espacios naturales, sino también paisajes vivos, resultado de generaciones de interacción entre las comunidades rurales, los animales y su entorno.

La ganadería extensiva, los prados, la biodiversidad, los conocimientos tradicionales y el papel de quienes continúan viviendo y trabajando en estos territorios han estado presentes de forma transversal en toda la programación.

El proyecto ha coincidido, además, con la celebración en 2026 del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores y del Año Internacional de la Agricultora, impulsados por Naciones Unidas, permitiendo trasladar estos grandes retos internacionales a la realidad cotidiana de un municipio pirenaico.

La participación de más de 150 personas y la acogida de las diferentes propuestas reflejan, según los impulsores de la iniciativa, el interés que despiertan actividades capaces de combinar divulgación, ocio, participación, dinamización rural y conocimiento del territorio.

Con «Territorio y Tradición», el Ayuntamiento de Montanuy ha aprovechado los meses de mayor afluencia para crear espacios de encuentro entre quienes viven en el municipio y quienes lo visitan, distribuyendo además las actividades entre diferentes pueblos.

El programa cierra así el verano reivindicando una forma de conocer Montanuy que va más allá de contemplar sus paisajes: recorrer sus pueblos, entender cómo se han construido esos paisajes y reconocer las prácticas, los conocimientos y las personas que han contribuido a conservarlos generación tras generación.