Los especialistas del GREIM de la Guardia Civil realizaron 13 rescates entre el 30 de julio y el 2 de agosto en el Pirineo aragonés. Entre las intervenciones más destacadas figura el rescate de seis montañeros madrileños de 26 años que quedaron enriscados mientras ascendían por el Corredor Rimaya-Maladeta, en el término municipal de Benasque. Tras ser localizados desde el aire, fueron evacuados en helicóptero hasta el refugio de Pescadores-Coronas, desde donde pudieron continuar por sus propios medios.
Otra de las actuaciones más llamativas tuvo lugar en Hecho, donde la Guardia Civil evacuó durante la noche a 63 menores y monitores de un campamento scout instalado en Campa Marino debido a las fuertes inclemencias meteorológicas. Todos fueron trasladados al polideportivo de la localidad sin que se registraran incidentes.
El calor vuelve a pasar factura
Las altas temperaturas volvieron a estar detrás de varios rescates. El jueves fueron evacuados dos senderistas vizcaínos, de 77 y 63 años, tras sufrir golpes de calor en Canfranc y en el Arco de Piedrafita (Biescas), respectivamente.
También tuvieron que ser auxiliados un ciclista de montaña de 54 años, que sufrió deshidratación y agotamiento en la circular de Sierra Negra (Benasque), y un montañero francés de 81 años, incapaz de continuar la marcha en el Pico Mondarruego (Fanlo) por el mismo motivo.
Caídas en barrancos y montaña
El resto de intervenciones estuvieron relacionadas principalmente con caídas durante actividades de barranquismo y montaña.
El accidente más grave se produjo en el barranco de Farreres (Montanuy), donde un barranquista de 51 años sufrió fracturas en el tobillo, varias costillas y el coxis tras una caída durante un rápel.
Además, los equipos de rescate evacuaron a una barranquista francesa de 72 años, con una fractura de muñeca en La Peonera (Bierge); a una mujer de 58 años, lesionada en la espalda tras un salto a una poza en el barranco de Viandico (Fanlo); a un montañero de 75 años, con un traumatismo leve en la cabeza en el Pico Robiñera (Bielsa); a un corredor de montaña de 25 años, con una fractura de clavícula en el ibón de Arriel Alto (Sallent de Gállego); y a una barranquista de 32 años, con policontusiones tras una caída en un rápel en el barranco de Ordiceto (Torla-Ordesa).











