Formigal, «en estado crítico», cortará el agua por las noches por la sequía

La urbanización interrumpirá el suministro entre las 00.00 y las 07.00 horas para garantizar las reservas de los depósitos. En Sallent de Gállego, por el momento, no habrá restricciones, aunque el Ayuntamiento pide un consumo responsable.
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La sequía ya obliga a tomar medidas en uno de los principales destinos turísticos del Pirineo aragonés. La Entidad Urbanística de Conservación (E.C.U.) de Formigal ha anunciado cortes nocturnos de agua desde este mismo viernes para evitar el desabastecimiento de unos depósitos que, según reconoce en un comunicado remitido a los propietarios, se encuentran en «estado crítico».

La medida supone interrumpir el suministro de agua todas las madrugadas entre las 00.00 y las 07.00 horas, con el objetivo de garantizar el abastecimiento durante el resto del día. Además, la E.C.U. recuerda que está terminantemente prohibido regar jardines particulares, una restricción que considera obligatoria para intentar contener el consumo.

En el comunicado, firmado conjuntamente por la Junta de Gobierno de Formigal y el Ayuntamiento de Sallent de Gállego, se solicita la colaboración inmediata de vecinos y propietarios para superar esta situación excepcional provocada por la falta de lluvias.

Sallent descarta, por ahora, aplicar restricciones

La situación es diferente en el núcleo de Sallent de Gállego, donde el abastecimiento continúa siendo suficiente y, de momento, no será necesario limitar el suministro.

El alcalde, Jesús Gericó, ha explicado a Prisma Norte que «en Sallent no vamos a hacer restricciones, vamos bien», aunque sí ha hecho un llamamiento a la responsabilidad ciudadana.

El regidor pide evitar el riego de setos y realizar un consumo prudente del agua, con el objetivo de prevenir problemas si la ausencia de precipitaciones se prolonga durante las próximas semanas.

El Pirineo encadena restricciones por la falta de agua

Formigal se suma así a otros municipios turísticos del Pirineo que ya han tenido que adoptar medidas para hacer frente a la sequía y al fuerte incremento de población durante el verano.

La pasada semana, Benasque prohibió llenar piscinas con agua de la red municipal y vetó el riego de huertos y jardines, además de advertir de posibles sanciones para quienes incumplan las restricciones.

Por su parte, Aínsa-Sobrarbe pidió a vecinos y visitantes que reduzcan al máximo el consumo ante el descenso de los caudales que abastecen sus núcleos de población.

Más recientemente, Jaca ha limitado el riego en Badaguás y Barós, dos de los núcleos con mayor número de segundas residencias, y estudia extender estas restricciones al resto del municipio si la situación continúa empeorando.

En algunos puntos del Pirineo, incluso, los bomberos han tenido que reforzar el abastecimiento mediante camiones cisterna, reflejo de una campaña estival marcada por la escasez de lluvias y una presión turística que multiplica la demanda de agua en numerosos municipios.

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