El Sobrarbe volverá a mirar este fin de semana al río Cinca para celebrar una de sus tradiciones más emblemáticas. El Descenso de Navatas alcanza este 2026 su 40 aniversario y lo hará con tres días de actividades en Laspuña, Puyarruego y Aínsa que convertirán nuevamente a la comarca en uno de los grandes focos culturales y turísticos del Pirineo aragonés.
La Asociación de Nabateros del Sobrarbe ultima ya los preparativos de una edición muy especial que se desarrollará entre el 22 y el 24 de mayo y que servirá para rendir homenaje a cuatro décadas de recuperación y conservación de un oficio histórico profundamente ligado al territorio y al río Cinca.
El programa arrancará el viernes en Puyarruego con un homenaje a los navateros que impulsaron el descenso y ayudaron a recuperar esta tradición a principios de los años ochenta. La jornada incluirá también actividades festivas y música en directo para abrir un fin de semana marcado por la convivencia y la reivindicación de las raíces pirenaicas.
El sábado estará centrado en la participación popular, con propuestas como la andada por el Camino de los Navateros, mercadillos artesanales y visitas guiadas. Además, vecinos y visitantes podrán disfrutar de una cena popular y diferentes actuaciones musicales en un ambiente que cada año reúne a cientos de personas llegadas de distintos puntos de Aragón y otras comunidades.
El momento más esperado llegará el domingo con el tradicional descenso de navatas por el río Cinca. Las embarcaciones de troncos recorrerán cerca de 12 kilómetros entre Laspuña y Aínsa recreando el antiguo oficio de los navateros, que durante siglos utilizaron estas construcciones para transportar madera río abajo.
La llegada de las navatas a Aínsa volverá a convertirse en una de las imágenes más reconocibles del Sobrarbe, con cientos de personas siguiendo el recorrido desde puentes, orillas y diferentes puntos del trazado. La jornada incluirá además actos tradicionales como la misa navatera, reconocimientos a antiguos navateros y un almuerzo popular.
Más allá del componente festivo, el Descenso de Navatas representa uno de los principales símbolos culturales del Pirineo aragonés y una de las tradiciones más reconocidas del patrimonio inmaterial de Aragón. La celebración permite recordar el duro trabajo de quienes durante generaciones vivieron del transporte fluvial de la madera y mantiene viva una parte fundamental de la memoria colectiva del Sobrarbe.
Desde la Asociación de Nabateros destacan además el importante impacto turístico y económico que supone este evento para la comarca. Durante todo el fin de semana se espera una elevada afluencia de visitantes, con alojamientos, restaurantes y comercios preparando ya uno de los fines de semana con más movimiento de la primavera.
El 40 aniversario llega además en un momento especialmente simbólico para el colectivo navatero, que ha conseguido consolidar el descenso como una cita imprescindible del calendario cultural aragonés sin perder su esencia tradicional y comunitaria.











