El primer gran incendio forestal del verano en Aragón mantiene en máxima alerta a la provincia de Huesca. Las llamas, declaradas este jueves por la mañana entre los términos municipales de Tamarite de Litera y Alcampell, han arrasado ya más de 1.000 hectáreas, han obligado a evacuar tres localidades y mantienen confinado el municipio de Fonz mientras un amplio dispositivo continúa trabajando para frenar un fuego que ha avanzado con enorme rapidez.
La evolución del incendio ha llevado al Gobierno de Aragón a activar el Plan Especial de Protección Civil por Incendios Forestales (PROCINFO) en nivel 2 de emergencia, una situación reservada para incendios con riesgo para la población y que requiere la movilización de recursos extraordinarios.
La prioridad durante toda la jornada ha sido proteger a los vecinos y evitar que las llamas alcanzaran los núcleos habitados.
240 personas desalojadas y un municipio confinado
La rápida propagación del fuego obligó durante la tarde a ordenar el desalojo preventivo de Azanuy, Alins y Calasanz, cuyos vecinos tuvieron que abandonar sus viviendas con apenas unos minutos para recoger lo imprescindible.
En total, alrededor de 240 personas han tenido que dejar sus casas. Los vecinos de Alins y Calasanz han sido trasladados a Peralta de la Sal, mientras que los residentes de Azanuy han sido acogidos en Monzón, donde inicialmente se preparó el polideportivo Los Olímpicos, aunque finalmente muchos de ellos pasarán la noche en la residencia de deportistas de la localidad o en viviendas de familiares y amigos.
Mientras tanto, el 112 Aragón ordenó el confinamiento preventivo de Fonz, recomendando a sus cerca de 900 habitantes permanecer en sus domicilios con puertas y ventanas cerradas para evitar los efectos del humo, especialmente en niños, personas mayores y colectivos vulnerables.
Muchos de los desalojados describían escenas de gran angustia. En apenas unas horas el cielo se volvió completamente anaranjado, la ceniza comenzó a caer de forma constante y el humo hizo prácticamente irrespirable el ambiente.
Un incendio impulsado por el viento y las altas temperaturas
El aviso del incendio se recibió alrededor de las once de la mañana. Desde ese momento comenzaron a movilizarse brigadas forestales, autobombas y medios aéreos del Gobierno de Aragón y del Ministerio para la Transición Ecológica.
Sin embargo, las condiciones meteorológicas jugaron desde el principio a favor del fuego. El intenso viento, las elevadas temperaturas y la abundante vegetación seca favorecieron una propagación extremadamente rápida que sorprendió incluso a los propios servicios de extinción.
A última hora de la tarde el perímetro afectado se estimaba ya en unas 4.000 hectáreas, aunque la superficie realmente calcinada supera el millar y continúa siendo evaluada conforme avanza el operativo. El dispositivo de extinción reúne efectivos de distintas administraciones. Sobre el terreno trabajan brigadas helitransportadas, cuadrillas terrestres, autobombas, agentes de protección de la naturaleza, medios del Ministerio para la Transición Ecológica, aviones anfibios, un avión de coordinación, la BRIF de Daroca y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, cuya intervención fue solicitada por el Gobierno de Aragón ante la gravedad del incendio.
Además, la Guardia Civil mantiene numerosos efectivos desplegados para colaborar en las evacuaciones, garantizar la seguridad de la población y controlar los cortes de carreteras establecidos en la zona.
La posible causa: una chispa de maquinaria agrícola
Aunque la investigación continúa abierta, las primeras informaciones apuntan a que el incendio podría haberse originado por la chispa generada por una máquina agrícola que trabajaba en la zona. Las autoridades recuerdan que Aragón atraviesa días de riesgo extremo de incendios forestales, por lo que insisten en extremar las precauciones ante cualquier actividad susceptible de generar una ignición. El presidente de Aragón, Jorge Azcón, se desplazó durante la tarde al puesto de mando avanzado instalado en Alcampell para seguir de cerca la evolución del incendio.
Allí reconoció que existe una gran preocupación por la rápida evolución del fuego, aunque mostró su confianza en que la llegada de la noche, el descenso de las temperaturas y la disminución del viento permitan facilitar el trabajo de los equipos de extinción. También el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, destacó la coordinación entre todas las administraciones implicadas y confirmó la rápida activación de la UME para reforzar el operativo.
Mientras tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó públicamente su preocupación por la situación y envió un mensaje de apoyo a los vecinos desalojados y confinados. Con el incendio todavía fuera de control al cierre de esta edición, todas las miradas permanecen puestas en la evolución de las próximas horas, decisivas para comprobar si el descenso de las temperaturas permite estabilizar uno de los incendios forestales más importantes registrados hasta ahora este verano en Aragón.











