Dos explotaciones ganaderas de la Ribagorza han denunciado el robo de un total de 29 ovejas ocurrido durante la madrugada del jueves en los municipios de Puente de Montañana y Montanuy. Los hechos ya están siendo investigados por la Guardia Civil, después de que los propietarios detectaran la desaparición de los animales al acudir por la mañana a sus instalaciones.
Uno de los afectados es José María Ferro, propietario de una explotación vinculada a la Carnicería Tonyet del Llarc, dedicada a la venta de cordero ecológico de rebaño propio y agricultura regenerativa. En su caso, los ladrones se llevaron 10 ovejas.
Fue el propio ganadero quien descubrió lo ocurrido a primera hora del jueves. “Cuando llegué por la mañana había una oveja con las patas atadas y entonces me di cuenta de que se habían llevado 10 ovejas”, explica. José María Ferro grabó además un vídeo del animal inmovilizado, una de las imágenes que ahora forman parte de la investigación.
Según detalla, se trataba de corderos de unos seis meses, destinados a vida y no a matadero. “Son corderos para monte”, señala. El ganadero sospecha que los autores pudieron abandonar a una de las ovejas en plena huida. “Igual se asustaron y por eso dejaron esta así, o no les cupo”, comenta.
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En la otra explotación afectada, ubicada en Montanuy, desaparecieron 19 ovejas. El propietario detectó inicialmente que faltaban algunos animales, aunque en un primer momento pensó que podían haberse mezclado con otro grupo del rebaño. Fue al conocer el robo ocurrido en Puente de Montañana y descubrir además un candado forzado cuando confirmó que también había sido víctima del robo.
Por el momento una de las sospechas se dirige a que los animales podrían haber sido sustraídos para sacrificarlos de manera ilegal. “Un pastor no ha sido. Estas son para matadero seguro”, asegura José María Ferro. Entre las hipótesis que se manejan está la cercanía de la Fiesta del Cordero (Aid al-Adha), celebración musulmana que este año tendrá lugar entre el 27 y el 29 de mayo y durante la cual se realizan sacrificios de corderos. No obstante, por el momento no existe ninguna confirmación oficial sobre el destino de los animales.
Las pérdidas económicas rondan los 2.000 euros, aunque los ganaderos insisten en que la principal preocupación es la sensación de inseguridad. “No es el dinero. Es el disgusto que nos llevamos y pensar que pueden volver”, lamenta Ferro. Tras lo ocurrido, ya han decidido instalar cámaras de vigilancia en las explotaciones.
La investigación continúa abierta y está siendo desarrollada por agentes de la Guardia Civil de Benasque, que trabajan para esclarecer la autoría del robo y localizar a los animales sustraídos.











