Un montañero de 63 años y vecino de Burgos ha sido localizado sin vida este sábado en las inmediaciones del pico Estatas, en el término municipal de Benasque, después de permanecer desaparecido durante varios días.
Con este fallecimiento, ya son seis las personas que han perdido la vida este verano mientras practicaban actividades de montaña en la provincia de Huesca, cinco de ellas durante el mes de julio, un balance que vuelve a poner de manifiesto la dureza y los riesgos de la alta montaña.
Según ha informado la Guardia Civil, el aviso se recibió a través del 112 SOS Aragón sobre las 11.00 horas, cuando se comunicó que el montañero había iniciado el pasado 21 de julio una travesía por las crestas que unen el pico Estatas con el pico Cregüeña y que debía haber regresado a su domicilio el viernes, algo que finalmente no ocurrió.
De inmediato se activó un dispositivo formado por el GREIM de Benasque, la Unidad Aérea de Benasque y un médico del 061. Durante el reconocimiento de la zona, los especialistas localizaron al montañero precipitado por una ladera y confirmaron que presentaba lesiones incompatibles con la vida.
El cuerpo fue evacuado en helicóptero hasta la helisuperficie de Benasque, donde esperaban los servicios funerarios para su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal de Huesca, donde se le practicará la autopsia.
Un verano especialmente trágico en el Pirineo
La montaña altoaragonesa vive uno de los veranos más negros de los últimos años. Este fallecimiento se suma a otras cinco muertes registradas en apenas unas semanas.
El 8 de julio, un montañero de 64 años, vecino de Barcelona, fue encontrado muerto en el Collado Foratón, en Aragüés del Puerto, después de desaparecer durante una excursión. Todo apunta a que sufrió un problema cardíaco.
Dos días después, el 10 de julio, otro senderista, un hombre de 65 años de Bilbao, fallecía en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde fue localizado tras no regresar de una ascensión. Los indicios apuntan a una caída.
El 11 de julio, el Pirineo despedía además a Antonio Pellicer, de 75 años, considerado uno de los grandes pioneros del parapente en España. El experimentado piloto perdió la vida en Castejón de Sos tras plegarse su vela durante el aterrizaje.
Al día siguiente, un senderista francés de 69 años fallecía en las inmediaciones del Ibón Azul Inferior, en Panticosa, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria.
A estas víctimas se suma ahora el montañero burgalés localizado en Benasque, elevando a seis el número de fallecidos en actividades de montaña en la provincia de Huesca desde el inicio del verano.











