Fallece un parapentista francés tras desaparecer durante un vuelo en Castejón de Sos

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La montaña aragonesa ha vuelto a vestirse de luto este fin de semana tras el fallecimiento de un parapentista francés de 56 años que había desaparecido después de despegar en la zona de Liri, en el término municipal de Castejón de Sos.

El aviso se recibió a las 20.15 horas, cuando se comunicó que el deportista no había regresado tras iniciar su vuelo desde la conocida zona de despegue del Gallinero. Inmediatamente se activó un operativo formado por efectivos del GREIM de Benasque, la Unidad Aérea de la Guardia Civil y personal sanitario del 061.

Tras varias labores de búsqueda desde el aire, los equipos localizaron al parapentista en la zona de Piedras Blancas, también en el municipio de Castejón de Sos. Los rescatadores confirmaron que presentaba lesiones incompatibles con la vida. El cuerpo fue evacuado en helicóptero hasta la helisuperficie de Benasque, donde quedó a disposición de los servicios funerarios para su traslado al Instituto de Medicina Legal de Huesca.

El accidente ha causado una profunda conmoción en uno de los enclaves más emblemáticos para la práctica del vuelo libre en España. El valle de Benasque y, especialmente, la zona de Castejón de Sos son considerados referentes internacionales para el parapente, una actividad que cada año atrae a cientos de deportistas, pero que también ha dejado varios accidentes mortales en las últimas décadas.

Una actividad espectacular que también se cobra vidas

Aunque los accidentes graves son poco frecuentes en relación con el elevado número de vuelos que se realizan cada temporada, el Pirineo aragonés ha registrado varios fallecimientos de parapentistas en los últimos años.

La Ribagorza concentra buena parte de estos siniestros debido a que alberga algunos de los principales puntos de vuelo del país. Entre los casos más recordados figura el fallecimiento de un parapentista madrileño en Castejón de Sos en 2023 tras sufrir un accidente durante un vuelo de recreo. También en esta misma zona se registraron otros accidentes mortales en años anteriores relacionados con maniobras complejas, cambios bruscos de las condiciones meteorológicas o incidencias durante el aterrizaje.

Los especialistas recuerdan que el parapente es una actividad muy dependiente de factores como el viento, las corrientes térmicas o la visibilidad, especialmente en un entorno de alta montaña donde las condiciones pueden cambiar en cuestión de minutos.

La combinación de altitud, relieve abrupto y fenómenos meteorológicos propios de los valles pirenaicos obliga a extremar las precauciones y a realizar una planificación exhaustiva antes de cada vuelo. Aun así, los accidentes continúan produciéndose de forma esporádica y suelen movilizar importantes dispositivos de rescate debido a la dificultad de acceso a muchas de las zonas donde se producen los siniestros.

La muerte del deportista francés se suma ahora a esta lista de tragedias que periódicamente recuerdan los riesgos inherentes a una actividad que combina deporte, aventura y contacto directo con la naturaleza.

Más de 20 personas rescatadas en cuatro días

Más allá del accidente mortal de Castejón de Sos, los equipos de rescate de la Guardia Civil han llevado a cabo durante la última semana una intensa actividad en distintos puntos del Pirineo aragonés.

Entre los días 16 y 20 de junio se realizaron numerosas intervenciones relacionadas principalmente con senderistas y montañeros que sufrieron lesiones, agotamiento o problemas derivados de una mala planificación de las actividades.

Los rescates más frecuentes estuvieron motivados por esguinces de tobillo y rodilla, fracturas, golpes, cuadros de agotamiento por calor y situaciones de bloqueo en montaña tras ser sorprendidos por tormentas. También hubo varias actuaciones por sobreestimación de las capacidades físicas de los excursionistas, especialmente en zonas como el Aneto, los Ibones de Villamuerta o el Parque Natural Posets-Maladeta.

Entre las intervenciones más complejas destacó la evacuación de una montañera zaragozana de 31 años en el Pico de los Infiernos, en Panticosa, que sufrió un traumatismo craneoencefálico, fracturas costales y diversas lesiones tras deslizarse por una pendiente de nieve. Los especialistas calificaron la operación como especialmente técnica debido tanto a la gravedad de las heridas como a la peligrosidad del terreno.

En total, los equipos de rescate auxiliaron a más de treinta personas durante la semana en distintos puntos del Pirineo oscense, una cifra que vuelve a poner de manifiesto la intensa actividad que registran las montañas aragonesas con la llegada de la temporada estival.

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