El pequeño municipio pirenaico de Benasque se convierte esta semana en el epicentro mundial de la lucha contra uno de los mayores desafíos medioambientales: los microplásticos. Del 6 al 9 de mayo, el Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual acoge un simposio internacional que promete cambiar la forma en la que se combate esta amenaza invisible.
Detrás de este encuentro está el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), referente europeo en innovación científica, que lidera una de las investigaciones más prometedoras del momento: una tecnología capaz de capturar y eliminar microplásticos en un solo proceso.
Los microplásticos son partículas diminutas procedentes de la degradación de plásticos cotidianos. Su tamaño es tan pequeño que escapan a los sistemas de filtrado tradicionales y acaban en ríos, mares… y en la cadena alimentaria.
El proyecto europeo BMRex, coordinado desde Zaragoza por el investigador Jonas Gurauskis, ha dado un paso clave: desarrollar reactores de membrana biocatalíticos capaces de atrapar y degradar estas partículas directamente en las depuradoras.
La gran novedad es que no solo las retienen, sino que las destruyen, evitando que vuelvan al ciclo del agua. Además, están fabricados con materiales cerámicos, lo que impide generar nuevos residuos plásticos.
El simposio reúne a científicos, ingenieros, empresas y responsables políticos de toda Europa para abordar los principales retos del agua en el siglo XXI.
Entre los temas clave destacan:
- Contaminantes emergentes como microplásticos, PFAS o residuos farmacéuticos
- Materiales avanzados para purificación del agua
- Tecnologías inteligentes con sensores e inteligencia artificial
- Soluciones sostenibles como la biorremediación o la desalación eficiente
Este encuentro consolida a Aragón como un referente internacional en investigación aplicada al agua, con más de 40 proyectos europeos en marcha.
Una idea «loca» que ya funciona
Tras más de dos años de investigación, los responsables del proyecto aseguran que la tecnología ya ha demostrado su eficacia. La clave ahora será escalarla y llevarla a sistemas reales de tratamiento de aguas.
El reto no es solo eliminar los microplásticos, sino hacerlo sin generar nuevos problemas. Por eso, los investigadores también analizan que los residuos resultantes no sean tóxicos ni persistentes.
La presencia de microplásticos en el agua es uno de los problemas más complejos del planeta. Se estima que billones de partículas circulan por los ecosistemas, actuando además como vehículo para virus y metales pesados.
Eventos como el de Benasque buscan acelerar soluciones reales y fomentar la colaboración entre ciencia e industria para frenar esta crisis ambiental.











