El Pirineo aragonés se convierte en referente nacional de ecoturismo con el reconocimiento a Pirineo Gran Reserva

El proyecto de turismo regenerativo impulsado por la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala ha sido seleccionado como caso de éxito en el VIII Congreso Nacional de Ecoturismo, celebrado en Cantabria. La iniciativa conecta naturaleza, gastronomía, oficios tradicionales y productores locales para generar beneficios económicos directos en los valles del Gállego, Ara y Cinca.
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El Pirineo aragonés vuelve a situarse en el panorama nacional del turismo sostenible. Pirineo Gran Reserva, una iniciativa promovida por la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, ha sido reconocida como caso de éxito en el VIII Congreso Nacional de Ecoturismo, celebrado del 27 al 29 de octubre en Potes, en la comarca cántabra de Liébana.

El proyecto fue seleccionado en la categoría de destinos dentro del espacio dedicado a experiencias y buenas prácticas, en el que empresarios y gestores turísticos de diferentes puntos de España compartieron iniciativas que están contribuyendo a transformar la manera de viajar y de relacionarse con los espacios naturales.

La propuesta aragonesa fue presentada el miércoles 28 de octubre por Xavi Cazorla, asesor estratégico del proyecto, y Delia López, representante de la agencia receptiva EcoTravel Pirineos, quienes dieron a conocer un modelo turístico que busca ir más allá de la visita convencional a los espacios de montaña.

La principal singularidad de Pirineo Gran Reserva reside en su planteamiento: convertir el turismo en una herramienta de conservación del territorio y de desarrollo económico para sus habitantes, incorporando a productores, artesanos, ganaderos, alojamientos rurales y profesionales locales como protagonistas de la experiencia.

Una nueva forma de descubrir los valles del Gállego, Ara y Cinca

Pirineo Gran Reserva propone descubrir el Pirineo aragonés a través de sus paisajes, pero también de las personas que los habitan, los trabajan y contribuyen a conservarlos.

La iniciativa conecta itinerarios del sendero de gran recorrido GR15 con experiencias vinculadas a la gastronomía de temporada, la biodiversidad, los oficios tradicionales y el patrimonio cultural de los valles del Gállego, Ara y Cinca.

El viajero no se limita a recorrer senderos o contemplar paisajes. Durante su estancia puede conocer de primera mano el trabajo de un apicultor, descubrir cómo se elaboran los quesos artesanales, compartir experiencias con pastores o acercarse a la labor de los técnicos que trabajan en la conservación del quebrantahuesos, una de las especies más emblemáticas del Pirineo.

También se incorporan propuestas relacionadas con la viticultura de altura, la producción agroalimentaria y las tradiciones que han configurado durante generaciones la identidad de estas montañas.

De esta manera, cada jornada se construye alrededor de una experiencia y de las personas que la hacen posible, favoreciendo un contacto más directo entre visitantes y población local.

Un turismo que genera ingresos para quienes viven en la montaña

Uno de los aspectos centrales del proyecto es su apuesta por el denominado turismo regenerativo, un concepto que plantea que la actividad turística no solo debe reducir sus impactos negativos, sino contribuir positivamente al territorio que recibe a los visitantes.

En el caso de Pirineo Gran Reserva, este planteamiento se traduce en la participación directa de los agentes locales en el diseño y desarrollo de las experiencias.

Cada reserva turística genera actividad económica para productores, alojamientos rurales, guías y otros profesionales de los valles, con el objetivo de favorecer una distribución más amplia de los ingresos derivados del turismo.

El modelo pretende, además, poner en valor actividades tradicionales que desempeñan un papel fundamental en la conservación del paisaje y en el mantenimiento de la vida en los pueblos pirenaicos.

La ganadería extensiva, la elaboración artesanal de alimentos o el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales pasan así a formar parte de una oferta turística que reconoce su importancia económica, cultural y ambiental.

Este enfoque busca contribuir a uno de los grandes retos del medio rural: generar oportunidades que permitan mantener población y actividad económica sin comprometer los valores naturales del territorio.

Una propuesta para diferentes perfiles de visitantes

Aunque la naturaleza y el senderismo constituyen algunos de sus principales atractivos, Pirineo Gran Reserva está concebido para llegar a distintos perfiles de viajeros.

La iniciativa se dirige tanto a personas interesadas en el ecoturismo como a montañeros que buscan experiencias complementarias a las rutas tradicionales, familias con niños, aficionados a la gastronomía o grupos que desean conocer el Pirineo desde una perspectiva diferente.

También contempla propuestas para el turismo de reuniones, incentivos y eventos profesionales, conocido como turismo MICE, incorporando experiencias relacionadas con el territorio y sus habitantes.

El objetivo es diversificar la oferta turística del Pirineo aragonés, ampliar las oportunidades de negocio de los profesionales locales y favorecer un modelo de visitas basado en la calidad de las experiencias y en el conocimiento del entorno.

Un proyecto europeo impulsado desde Ordesa-Viñamala

Pirineo Gran Reserva nace de una iniciativa de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala y se desarrolla en el marco del proyecto europeo AgroTour SUDOE, financiado con fondos FEDER a través del programa Interreg SUDOE.

Esta cooperación europea busca favorecer nuevas oportunidades para los territorios rurales mediante propuestas que conecten la actividad turística con la producción local, los recursos naturales y el patrimonio.

En este contexto, Pirineo Gran Reserva representa una experiencia de colaboración entre la gestión del territorio, el sector turístico y los profesionales que desarrollan su actividad en los valles pirenaicos.

La iniciativa parte de la participación de los propios habitantes para identificar necesidades, recursos y oportunidades, de manera que las experiencias turísticas respondan también a los intereses de las comunidades locales.

La Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, que abarca territorios de gran valor ambiental y paisajístico del Pirineo oscense, constituye el marco de referencia de esta propuesta.

El reconocimiento nacional refuerza la proyección del Pirineo aragonés

La selección de Pirineo Gran Reserva como caso de éxito en el Congreso Nacional de Ecoturismo supone un respaldo a un modelo que vincula la conservación de la naturaleza con el desarrollo económico y social de los territorios de montaña.

El encuentro de Potes reunió a profesionales del sector turístico y responsables de destinos especializados en naturaleza, convirtiéndose en un espacio para intercambiar experiencias y analizar los desafíos del ecoturismo en España.

La presencia del proyecto aragonés en este foro contribuye a dar visibilidad a los valles del Gállego, Ara y Cinca como destinos capaces de ofrecer experiencias diferenciadas, vinculadas a su identidad y a la participación de sus habitantes.

Con este reconocimiento, Pirineo Gran Reserva avanza en su propósito de demostrar que el turismo puede convertirse en un aliado para conservar los paisajes, mantener vivos los oficios tradicionales y generar nuevas oportunidades económicas en los pueblos del Pirineo.