Los valles de Ansó y Hecho volverán a contar con tres pastores para proteger los rebaños frente al oso

La medida, impulsada a través de la Mesa del Oso, busca facilitar la convivencia entre la ganadería extensiva y la conservación del oso pardo en los Valles Occidentales
Claverina, con su nueva pareja. FOTO: DGA
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La convivencia entre la ganadería extensiva y el oso pardo seguirá contando este verano con una herramienta que ya parece consolidad en los Valles Occidentales. Los municipios de Ansó y Hecho volverán a disponer de tres pastores de vigilancia destinados a proteger los rebaños de ovejas que pastan en los puertos de montaña durante los meses de mayor actividad ganadera.

La contratación de estos profesionales forma parte de las medidas impulsadas por la denominada Mesa del Oso, un órgano de trabajo constituido por el Gobierno de Aragón en el que participan administraciones públicas, ganaderos, cazadores y otros agentes locales con el objetivo de favorecer la coexistencia entre la actividad económica tradicional de la montaña y la conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del Pirineo.

Según la oferta laboral difundida en los últimos días, se buscan tres pastores de montaña con experiencia en terrenos de alta montaña y que dispongan de perro carea propio. Los trabajadores estarán destinados a rebaños de diferentes tamaños, algunos de hasta 2.500 ovejas, y desarrollarán su labor entre los meses de julio y octubre o noviembre.

Las condiciones incluyen un salario de 2.000 euros mensuales, veinte jornadas de trabajo al mes, dos días de descanso semanales, refugio para alojamiento y medios de comunicación para trabajar en zonas aisladas de montaña.

La contratación de estos pastores forma parte de un conjunto más amplio de actuaciones que la Mesa del Oso viene desarrollando desde hace años en los valles de Ansó y Hecho. Entre las principales acciones destacan la instalación de vallados de protección para el ganado, la mejora de infraestructuras ganaderas, la adquisición de pastores eléctricos, la utilización de perros mastines y la contratación directa de personal de vigilancia durante los meses de mayor riesgo.

Estas medidas están orientadas a minimizar los ataques sobre el ganado y reducir el impacto económico que la presencia del oso puede generar sobre las explotaciones ganaderas de montaña.

Además, la Mesa del Oso también impulsa el seguimiento permanente de los ejemplares presentes en Aragón y establece limitaciones puntuales de actividades en zonas sensibles cuando resulta necesario para garantizar la conservación de la especie.

Claverina y Trepador, protagonistas del núcleo osero aragonés

La presencia del oso pardo en Aragón se concentra principalmente en los Valles Occidentales, donde habitan actualmente la osa Claverina y su cría Trepador. El nacimiento de Trepador supuso un hito para la conservación de la especie al convertirse en el primer osezno nacido en territorio aragonés en medio siglo.

Junto a ellos también se han identificado varios machos, entre ellos Beroi, Larry y Rey, además de otros ejemplares cuya identificación todavía no ha podido confirmarse.

En el conjunto del Pirineo, incluyendo Francia, Cataluña, Aragón y Andorra, la población supera ya los 100 ejemplares y alcanza los 108 osos censados. Sin embargo, los expertos consideran que el núcleo aragonés sigue siendo reducido y especialmente vulnerable desde el punto de vista genético.

Menos ataques gracias a la prevención

Las medidas de protección impulsadas durante los últimos años parecen estar dando resultados. Según los datos manejados por la administración autonómica, los ataques atribuidos al oso sobre el ganado se redujeron un 75 % durante el último año, pasando de 33 incidentes registrados a tan solo ocho.

Para ello han resultado fundamentales tanto la presencia de los pastores de vigilancia como el trabajo de las denominadas Patrullas Oso, encargadas de verificar sobre el terreno los daños y agilizar los procedimientos de indemnización para los ganaderos afectados.

La continuidad de los tres pastores en Ansó y Hecho busca precisamente consolidar esa tendencia y garantizar que la recuperación del oso pardo pueda desarrollarse sin comprometer la viabilidad de una actividad ganadera que sigue siendo esencial para el mantenimiento del paisaje y la economía de montaña en los Valles Occidentales.

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