Jaca volvió a vivir este 1 de mayo su día más emblemático con una participación masiva que superó todas las previsiones. Miles de vecinos y visitantes llenaron las calles para celebrar el tradicional Primer Viernes de Mayo, una fiesta con siglos de historia que este año se desarrolló bajo un ambiente festivo y con una meteorología mucho más favorable de lo esperado.
Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, la ciudad llegó a congregar a más de 50.000 personas a lo largo de la jornada, coincidiendo además con el puente festivo. La afluencia se notó desde primeras horas de la mañana, cuando comenzaron los actos con la diana musical y la concentración de las escuadras, uno de los momentos más representativos del inicio de la celebración.
La jornada arrancó con cierta incertidumbre por las previsiones de lluvia, pero el tiempo terminó respetando los actos centrales. A medida que avanzó la mañana, el sol se impuso y permitió que el desfile y el resto de actos se desarrollaran con normalidad, algo que fue especialmente valorado tras ediciones anteriores marcadas por el mal tiempo.
El acto central volvió a ser el desfile histórico que recorre el casco antiguo de la ciudad. Encabezado por la figura del conde Aznar, representado un año más por Chema Martínez, el cortejo avanzó entre aplausos y gran expectación. Las escuadras de labradores y artesanos protagonizaron uno de los momentos más esperados, con sus formaciones y las tradicionales descargas de pólvora que resonaron por todo el recorrido.
Durante el desfile, se repitieron los habituales saludos de bandera frente a puntos clave como el Ayuntamiento y la Catedral, en una escenificación que mezcla historia, tradición y sentimiento colectivo. La participación fue multitudinaria tanto dentro del desfile como entre el público, que abarrotó calles como la Mayor.
El momento más emotivo llegó, como es habitual, con el canto del himno del Primer Viernes de Mayo. La calle Mayor, completamente llena, se convirtió en un escenario único en el que miles de personas entonaron al unísono una de las señas de identidad de la ciudad. Fue el punto culminante de una mañana en la que el orgullo jacetano se hizo especialmente visible.
Esta celebración conmemora, según la tradición, la victoria de las tropas locales en el año 760, un episodio en el que la participación de las mujeres habría sido decisiva. Aunque el origen histórico se mezcla con la leyenda, lo cierto es que la fiesta mantiene viva una de las tradiciones más antiguas de Aragón, documentada desde hace siglos y transmitida de generación en generación.
En los últimos años, el reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional ha contribuido a aumentar su proyección y el número de visitantes. Este crecimiento también ha obligado a reforzar la organización y los dispositivos de seguridad, que en esta edición se ampliaron para garantizar el correcto desarrollo de la jornada sin incidencias destacadas.
Además, la edición de este año incorporó pequeños ajustes organizativos, como la ampliación de espacios en algunas zonas del recorrido para facilitar el paso de las escuadras y mejorar la visibilidad de los asistentes. También se mantuvo la retransmisión televisiva, que permitió seguir el evento más allá de la ciudad.
Tras los actos de la mañana, el ambiente festivo continuó durante la tarde con propuestas como el mercado artesanal y diferentes actividades culturales y musicales. La programación se completó con conciertos y espacios dedicados a los oficios tradicionales, que contribuyeron a mantener la animación en distintos puntos de Jaca.
La jornada volvió a poner de manifiesto el fuerte arraigo de esta celebración entre los vecinos y su capacidad para atraer visitantes. Más allá de las cifras, el Primer Viernes de Mayo se reafirmó como una cita clave en el calendario festivo del Pirineo y como uno de los eventos más representativos de la identidad de Jaca.











