El río Subordán vuelve a latir al paso de las navatas en Hecho

El buen tiempo acompañó durante toda la jornada y permitió disfrutar de un ambiente festivo y multitudinario en torno a esta tradición tan arraigada en el valle
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La localidad de Hecho ha vuelto a vivir este fin de semana una de sus jornadas más esperadas con la celebración de la XVII edición de la Bajada de Navatas, una cita que cada año gana más seguidores y que volvió a llenar los puentes y las orillas del río Subordán de vecinos y visitantes.

El buen tiempo acompañó durante toda la jornada y permitió disfrutar de un ambiente festivo y multitudinario en torno a esta tradición tan arraigada en el valle. Desde primeras horas de la mañana, cientos de personas se congregaron en distintos puntos del recorrido para ver descender las navatas por las aguas del Subordán, en una edición marcada por la gran afluencia de público.

Uno de los aspectos más destacados de este año ha sido la incorporación de cuatro nuevos navateros, entre ellos dos mujeres jóvenes, Teresa Marín y Daniela Borruel, que se estrenaban en esta tradición. Con ellas, ya son tres las mujeres que participan actualmente en la bajada.

“Lo hemos visto desde pequeñas porque nuestros padres también son navateros. Nunca pensábamos que un año lo haríamos”, explicaban Teresa Marín y Daniela Borruel tras completar el descenso por el río Subordán.

Las dos jóvenes destacaban además la emoción vivida durante toda la jornada: “Nos ha gustado mucho la experiencia”, señalaban al finalizar la bajada, todavía emocionadas por haber participado por primera vez en una de las tradiciones más emblemáticas del valle.

La emoción continuó al llegar al emblemático Puen Viello, donde se cumplió con la tradición más esperada del día: los cuatro nuevos navateros fueron lanzados al agua por sus compañeros entre aplausos, risas y el entusiasmo del público local, que se acercó a dar la enhorabuena a sus vecinos.

La Bajada de Navatas de Hecho se consolida así como uno de los eventos tradicionales más concurridos y queridos de los Valles Occidentales, manteniendo viva una antigua forma de transporte fluvial ligada a la historia y la cultura de la zona.

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