Los alimentos de montaña toman protagonismo en Expoforga 2026, la gran feria que reivindica el futuro del Pirineo

La secretaria de Estado de Agricultura, Begoña García, inauguró una cita que puso en valor los alimentos de montaña, la ganadería extensiva y el potencial del sector forestal en el Pirineo.
La 37ª edición de Expoforga reunió en Puente la Reina de Jaca a cerca de un centenar de expositores, productores locales, ganaderos y representantes institucionales. L.U.
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La Jacetania volvió a convertirse este fin de semana en el escaparate del sector primario pirenaico con la celebración de la 37ª edición de Expoforga, una feria que ha reforzado su apuesta por los alimentos de montaña, la ganadería extensiva y el desarrollo sostenible del territorio.

El recinto ferial de Puente la Reina de Jaca acogió durante dos jornadas a cerca de un centenar de expositores, productores agroalimentarios, empresas del sector, artesanos y entidades vinculadas al medio rural en una edición marcada por la innovación, la diversificación y la defensa de los recursos propios del Pirineo.

La inauguración oficial corrió a cargo de la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García Bernal, quien destacó las dificultades que atraviesa actualmente el sector agrario debido al contexto internacional y al incremento de los costes de producción. Durante su intervención recordó las ayudas impulsadas por el Gobierno central para apoyar a agricultores y ganaderos y defendió la necesidad de seguir garantizando la rentabilidad de las explotaciones.

Más allá de las cifras y las reivindicaciones, Expoforga volvió a poner el foco en aquello que distingue al Pirineo: sus productos de montaña. La feria sirvió como escaparate para productores locales de quesos, embutidos, mieles, legumbres, vinos de altura, espárragos y otros alimentos vinculados al territorio que representan una parte esencial de la economía rural y de la identidad pirenaica.

La presidenta de la Comarca de la Jacetania, Olvido Moratinos, defendió precisamente esa capacidad del territorio para generar valor a partir de sus recursos propios. Durante el acto inaugural destacó iniciativas relacionadas con la recuperación de cultivos tradicionales, el aprovechamiento de la lana, los proyectos agrícolas impulsados en distintos municipios de la comarca y la incorporación de nuevas tecnologías al trabajo diario de agricultores y ganaderos.

El sector forestal se incorpora a la feria

Una de las principales novedades de esta edición ha sido la entrada del sector forestal, que ha contado con espacio propio dentro del recinto. La gestión sostenible de los bosques, el aprovechamiento de la madera y las demostraciones técnicas organizadas por el Instituto de Formación Agroambiental de Jaca han ampliado el alcance de una feria que tradicionalmente había estado más vinculada a la agricultura y la ganadería.

La presencia forestal responde a una realidad cada vez más importante en el Pirineo, donde los montes representan una oportunidad económica y medioambiental para numerosas localidades.

Ganadería, tradición y mejora genética

Aunque la organización tuvo que prescindir este año de la exposición presencial de ganado vacuno debido a las restricciones sanitarias derivadas de la dermatosis nodular contagiosa, el sector ganadero siguió siendo uno de los grandes protagonistas.

La muestra de ovino, las subastas nacionales y autonómicas y los concursos de mejora genética volvieron a concentrar buena parte de la atención de profesionales y visitantes. En este contexto se entregaron también los XXIII Premios Ignacio Biescas, que reconocen el trabajo realizado en la mejora genética de la raza Rasa Aragonesa.

Además, la feria rindió homenaje a Maximino Portaña, ganadero de Baraguás con cuatro décadas de trayectoria profesional, que recibió el Premio Expoforga 2026 como reconocimiento a toda una vida dedicada al sector primario y al desarrollo rural de la comarca.

Mucho más que una feria agroganadera

Expoforga también ha reforzado este año su vertiente social y divulgativa. La incorporación de una nueva zona de ocio y gastronomía, las demostraciones de oficios tradicionales, las actividades familiares y la presencia de productores franceses han contribuido a convertir el certamen en un punto de encuentro para vecinos, visitantes y profesionales.

La combinación de tradición e innovación, junto al protagonismo de los alimentos de montaña y de quienes los producen, ha permitido que la feria vuelva a reivindicar el papel estratégico del sector primario en el futuro del Pirineo. Una apuesta que, según defendieron los responsables institucionales presentes, resulta imprescindible para mantener población, generar empleo y conservar el paisaje que caracteriza a estas comarcas altoaragonesas.

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