La educación pública se planta en el Pirineo: dos días de huelga en defensa de las escuelas rurales

El malestar crece en las comarcas altoaragonesas ante la pérdida de servicios, personal y recursos en centros públicos
Manifestación en Sabiñánigo a favor de la educación pública. G.L.
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La educación pública ha vivido este martes y miércoles dos jornadas de huelga y movilizaciones en el Pirineo aragonés y en toda la provincia de Huesca en un clima de creciente preocupación entre docentes, familias y ayuntamientos. Las protestas, convocadas por los sindicatos CSIF, CGT, CCOO, STEA, UGT y ANPE, han salido a la calle bajo el lema “Dinero público para la pública” para denunciar la pérdida de recursos, la falta de personal y el deterioro progresivo de servicios esenciales en los centros públicos, especialmente en el medio rural.

Las concentraciones se han celebrado en Huesca, Sabiñánigo y Jaca, con manifestaciones y actos reivindicativos durante dos días que han vuelto a poner sobre la mesa el malestar de una comunidad educativa que asegura sentirse cada vez más abandonada. Aunque las reclamaciones afectan a toda la enseñanza pública aragonesa, en el Pirineo los casos acumulados en las últimas semanas han intensificado todavía más la sensación de alarma.

Uno de los ejemplos más recientes ha sido el del CEIP de Montanuy, donde las familias denunciaron que el centro ha pasado gran parte del curso sin cubrir plazas esenciales como la de Técnico de Educación Infantil y auxiliar de Educación Especial. Padres, docentes y Ayuntamiento llevan meses reclamando soluciones y denunciando el “silencio administrativo” del Gobierno de Aragón ante una situación que afecta directamente a menores de apenas dos años y alumnado con necesidades especiales.

Las familias recordaron además que en los pequeños municipios la escuela no es únicamente un servicio educativo, sino una herramienta fundamental para fijar población. “No somos una escuela de segunda”, denunciaban esta semana en una carta remitida a la Consejería de Educación.

A este conflicto se ha sumado también el del IES San Alberto Magno de Sabiñánigo, donde el profesorado denunció públicamente la supresión de una vía de 1º de ESO pese a existir demanda suficiente para mantenerla. El centro alertó además de la posible pérdida del transporte escolar para parte del alumnado del Valle de Tena y criticó la falta de transparencia en el proceso de escolarización.

La situación preocupa especialmente en comarcas de montaña donde muchas familias dependen del transporte escolar, los servicios de conciliación y los apoyos educativos para poder continuar viviendo en los pueblos. En localidades como Sallent de Gállego existe además incertidumbre sobre la continuidad de algunos servicios complementarios como el aula madrugadora, una herramienta básica para muchas familias trabajadoras.

Docentes y sindicatos advierten de que el problema ya no afecta únicamente a cuestiones laborales, sino al propio modelo de territorio. Consideran que mientras se habla constantemente de lucha contra la despoblación y de atraer nuevos habitantes al medio rural, los recortes y la pérdida de servicios públicos básicos hacen cada vez más difícil mantener población joven en los pueblos.

“La educación pública rural no puede funcionar con menos recursos que en las ciudades”, insisten desde distintos colectivos educativos, que denuncian también el aumento de conciertos educativos en determinadas etapas mientras se reducen unidades y servicios en centros públicos.

Durante las jornadas de huelga, las reivindicaciones han ido más allá de los casos concretos del Pirineo. Los sindicatos denuncian la progresiva privatización de etapas educativas como el ciclo de 0 a 3 años, Bachillerato o Formación Profesional, además de la pérdida de poder adquisitivo del profesorado, la falta de personal y la ausencia de planificación educativa estable.

Las movilizaciones han tenido seguimiento en numerosos centros de la provincia, especialmente en Secundaria y entre el profesorado más afectado por los cambios previstos para el próximo curso. En Jaca, varios docentes del IES Domingo Miral llegaron incluso a acampar en el patio del centro como gesto simbólico de protesta.

La huelga llega además en un momento especialmente sensible para la educación aragonesa, tras varios meses de conflictos educativos y tensiones entre sindicatos y administración. Es la segunda gran convocatoria de paro del curso y todo apunta a que el malestar continuará creciendo si no llegan soluciones concretas durante las próximas semanas.

En el Pirineo, donde la escuela pública sigue siendo uno de los principales pilares para sostener la vida en el territorio, muchas familias consideran que lo que está ocurriendo va mucho más allá de un conflicto educativo. “No se puede pedir a la gente que venga a vivir a los pueblos mientras se eliminan servicios básicos”, repiten cada vez más voces desde las comarcas de montaña.

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