La situación de la variante de Sabiñánigo continúa bloqueada y la incertidumbre crece en pleno inicio de la temporada turística. Han pasado ya cerca de veinte días desde que el Ministerio de Transportes trasladó una propuesta a la UTE encargada de las obras para intentar desbloquear el conflicto, pero las empresas todavía no han dado una respuesta definitiva.
En la última reunión mantenida entre administraciones, empresarios y representantes del tejido económico del Alto Gállego, el mensaje fue claro: la contestación podría llegar “en cuestión de una semana”. Sin embargo, el plazo se ha ido alargando mientras la infraestructura permanece prácticamente terminada, con un 98 % de ejecución, pero completamente paralizada desde hace meses.
El conflicto enfrenta a la UTE constructora con el Ministerio por las condiciones económicas del tercer modificado del proyecto. Aunque Transportes autorizó cambios técnicos para facilitar la finalización de la obra, la adjudicataria considera insuficiente la propuesta económica planteada.
La situación preocupa especialmente en Sabiñánigo y en toda la comarca, donde cada operación salida o puente festivo vuelve a dejar largas retenciones. Durante el último puente de mayo se repitieron colas kilométricas y el temor ahora se centra en el verano, cuando el tráfico hacia el Pirineo aragonés se multiplica.
La inquietud también alcanza a la celebración de la Marcha Quebrantahuesos, prevista para el próximo 20 de junio. La prueba reúne a miles de ciclistas y tiene su salida en Sabiñánigo, por lo que las administraciones trabajan ya en posibles planes alternativos en caso de que la variante no esté operativa a tiempo.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Sabiñánigo mantiene sobre la mesa la posibilidad de emprender acciones judiciales si no se logra un acuerdo que permita reactivar las obras de forma inmediata. Además, continúan estudiándose soluciones provisionales para reducir el impacto del bloqueo, especialmente en puntos sensibles como los accesos de Cartirana.
La infraestructura está considerada estratégica para la movilidad del Pirineo y para la economía del Alto Aragón. Sin embargo, pese a que únicamente restan trabajos finales de asfaltado, señalización y remates, el proyecto sigue atrapado en una negociación que, por el momento, no tiene fecha de cierre.











