Cientos de personas han salido este sábado, 17 de octubre, a la calle en Sabiñánigo para reclamar una solución urgente a la paralización de las obras de la autovía A-23. Bajo el lema «Solución urgente A-23», el bulevar Antonio Muñoz Loriente ha acogido una concentración convocada por nueve organizaciones empresariales y sociales, que han unido sus voces para exigir la reanudación inmediata de los trabajos en el tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste.
La movilización llega en un momento especialmente delicado para las comunicaciones del Pirineo aragonés. Con la variante ejecutada aproximadamente al 98 %, las discrepancias entre el Ministerio de Transportes y la unión temporal de empresas adjudicataria, formada por Aldesa y Rover, mantienen bloqueada una infraestructura fundamental para las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego.
Una situación que resulta todavía más difícil de asumir para vecinos y empresarios desde que, en julio de 2025, se cerraron dos de los principales accesos a Sabiñánigo. Desde entonces, los desvíos provisionales, las retenciones y el incremento del tráfico por el casco urbano forman parte de la vida cotidiana de una localidad que constituye uno de los principales puntos de conexión entre el valle del Ebro y el Pirineo.
La protesta de este sábado no se ha limitado a reclamar la finalización de una carretera. Los asistentes han puesto sobre la mesa las consecuencias económicas, sociales y de seguridad que está provocando el retraso de una obra prácticamente terminada.
Una carretera estratégica que sigue sin entrar en servicio
El tramo pendiente de la A-23 resulta fundamental para completar la variante de Sabiñánigo y mejorar las comunicaciones hacia Jaca, los valles pirenaicos y las conexiones con Navarra y el País Vasco.
Su puesta en funcionamiento permitiría desviar una parte importante del tráfico que actualmente atraviesa Sabiñánigo, especialmente los vehículos pesados, además de mejorar los desplazamientos de vecinos, trabajadores y visitantes.
Sin embargo, el avance físico de las obras no se ha traducido en su apertura. El conflicto contractual entre la Administración central y las empresas responsables de los trabajos ha impedido culminar una actuación que se encuentra en su fase final.
Mientras se resuelve esta situación, Sabiñánigo continúa soportando las consecuencias de unos accesos provisionales que, según denuncian los colectivos convocantes, no ofrecen una respuesta adecuada al volumen ni a las características del tráfico que circula por este punto del Pirineo.
Industria, turismo y agricultura: los sectores más perjudicados
Las consecuencias de la paralización se extienden a buena parte de la actividad económica de ambas comarcas.
Sabiñánigo cuenta con al menos 150 vehículos pesados dedicados al transporte de mercancías, de los que aproximadamente un tercio transportan mercancías peligrosas. La utilización de itinerarios provisionales genera dificultades para estas operaciones, especialmente relevantes en una localidad con un importante tejido industrial.
A ello se suman las necesidades de movilidad del transporte público. Un total de 15 líneas de autobús y 21 rutas escolares se ven afectadas por la reorganización de la circulación.
El sector primario tampoco escapa a esta situación. La Cooperativa Santa Orosia, que presta servicio a 267 agricultores, necesita desplazar maquinaria y vehículos agrícolas que, debido a los desvíos, deben atravesar el centro urbano. Tractores, cosechadoras y camiones comparten así espacio con el tráfico habitual de la localidad.
En el ámbito turístico, la preocupación se centra especialmente en los fines de semana, los puentes festivos y los periodos de mayor afluencia. Las retenciones que se producen en los accesos a Sabiñánigo afectan a los desplazamientos hacia los principales destinos del Pirineo y perjudican la imagen de accesibilidad de un territorio en el que el turismo constituye uno de sus principales motores económicos.
Pero más allá de las pérdidas de tiempo y de las dificultades logísticas, los convocantes han insistido en una cuestión que consideran prioritaria: la seguridad vial y la movilidad de los servicios de emergencia.
Los problemas de circulación pueden dificultar el paso de ambulancias, bomberos y otros vehículos de intervención, así como los desplazamientos sanitarios entre ambas comarcas.
De 2020 a 2026: seis años de obras, retrasos y un conflicto sin resolver
Para comprender cómo se ha llegado a esta situación hay que remontarse a 2019, cuando se adjudicó la construcción del tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste a la UTE formada por Aldesa Construcciones y Rover Infraestructuras, por un importe inicial de 70,9 millones de euros.
Las obras comenzaron el 19 de febrero de 2020, con un plazo de ejecución de 37 meses. Sin embargo, las modificaciones del proyecto, las revisiones económicas y las sucesivas ampliaciones de plazo fueron retrasando su finalización.
2019
Adjudicación del contrato. El 25 de septiembre se adjudican las obras por 70,9 millones de euros y el contrato se formaliza el 29 de octubre.
Comienzan las obras. Los trabajos arrancan el 19 de febrero, con una duración inicialmente prevista de 37 meses.
2022
Primeros incrementos presupuestarios. En junio se aprueba una modificación del contrato que añade 12,49 millones de euros. En diciembre se autorizan revisiones extraordinarias de precios.
2025
Cierre de accesos y paralización. En julio se cierran las rotondas este y oeste de Sabiñánigo. En noviembre se detienen los trabajos, con aproximadamente un 98 % de la obra ejecutada.
Reunión en Madrid. El día 27, la alcaldesa de Sabiñánigo, Berta Fernández, se reúne con el director general de Carreteras para exigir la reactivación urgente de las obras.
Abr. 2026
Compromiso del Gobierno. El 21 de abril, el subdelegado del Gobierno en Huesca traslada a los empresarios que el Ministerio trabaja en una solución.
Jun. 2026
Crece la movilización. Más de medio centenar de instituciones y entidades respaldan un manifiesto conjunto. El Ayuntamiento también estudia posibles acciones legales ante el bloqueo.
Jul. 2026
Se plantea rescindir el contrato. El 9 de julio, el delegado del Gobierno en Aragón anuncia la intención del Ministerio de resolver el contrato y tramitar una nueva adjudicación urgente para terminar los trabajos pendientes.
Oct. 2026
El territorio sale a la calle. El 17 de octubre, cientos de personas se concentran en Sabiñánigo para exigir plazos concretos y una solución definitiva.
Cronología elaborada a partir de documentación oficial del Consejo de Estado, la Delegación del Gobierno, el Ayuntamiento de Sabiñánigo y las informaciones publicadas durante 2026.
El Ministerio planteó rescindir el contrato, pero la solución sigue pendiente
Uno de los momentos más relevantes de esta crisis se produjo el pasado 9 de julio, cuando el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, anunció que el Ministerio de Transportes planteaba rescindir el contrato con la UTE adjudicataria y abrir un procedimiento urgente para completar las obras.
La decisión respondía a la falta de acuerdo sobre una tercera modificación del proyecto. Según explicó entonces el representante del Gobierno, las cantidades económicas solicitadas por la adjudicataria no resultaban asumibles para la Administración.
Esta vía permitiría encargar a otra empresa la ejecución de los trabajos pendientes, aunque exigiría completar los correspondientes trámites administrativos y contractuales. Tres meses después de aquel anuncio, la variante continúa sin entrar en servicio y no se ha comunicado un calendario definitivo de reanudación y finalización.
Tres exigencias y un mensaje común: el Pirineo no puede seguir esperando
Durante la concentración de este sábado se ha leído un manifiesto conjunto en el que han intervenido Beatriz Peñarrubia, en representación de AEPAG; Amaya Biescas, de la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales El Cajicar, y Ricardo Arilla, de CEOE CEPYME Huesca.
El documento recoge tres peticiones fundamentales: desbloquear de manera inmediata la situación administrativa y contractual, establecer un compromiso público y por escrito con fechas concretas para terminar la infraestructura y adoptar medidas provisionales que garanticen una circulación segura mientras continúen las obras.
Los convocantes han querido subrayar que se trata de una reivindicación conjunta del territorio, al margen de intereses partidistas.
«No nos concentramos hoy aquí para cortar carreteras por capricho ni por intereses partidistas», señala el manifiesto, que concluye con un llamamiento a las administraciones: «¡Nuestras comarcas no pueden esperar más!».
La convocatoria ha estado promovida por nueve entidades: la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego (AEPAG), la Asociación de Empresas de la Jacetania (ACOMSEJA), la Asociación Turística Valle de Tena (ATVT), la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales El Cajicar, la Cooperativa Santa Orosia, la Federación de Transporte por Carretera de la Provincia de Huesca, ASAJA Huesca, la Asociación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Huesca y CEOE CEPYME Huesca.
La movilización representa un nuevo paso en una reivindicación que ha ido sumando apoyos durante los últimos meses y que afecta directamente al presente y al futuro de las comunicaciones del Pirineo.
Con el 98 % de la infraestructura ejecutada, el tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste continúa siendo una asignatura pendiente. Y mientras no se resuelva el conflicto, vecinos, transportistas, agricultores, empresarios y visitantes seguirán utilizando unos accesos provisionales que llevan demasiado tiempo condicionando la movilidad de ambas comarcas.











