Ganaderos, agricultores, productores y trabajadores ligados a la tierra serán los encargados de abrir oficialmente las celebraciones como pregoneros de unas fiestas que buscan, además de celebrar, reivindicar. Adrián Jarne, Andrés Biescas, Michel Pardo y Azpe García han sido los elegidos para dar el inicio a las fiestas de su pueblo poniendo en valor su trabajo diario.
Con esta decisión, Sabiñánigo quiere reconocer el esfuerzo silencioso de quienes mantienen vivos los pueblos, cuidan el paisaje y garantizan productos de proximidad en un contexto cada vez más complejo para el campo. Un homenaje que convierte el pregón en algo más que el inicio festivo: en una declaración de intenciones sobre el valor del territorio y de quienes lo trabajan cada día.
Tras recibir la llamada del Ayuntamiento serrablés, se reunieron con las autoridades para comunicarles la decisión. Hoy hablamos con ellos para conocer qué es lo mejor y lo peor de sus trabajos y qué les parece que el Consistorio los reconozca como tal.
Adrián Jarne es un joven agricultor que ha hecho de su pasión su profesión. “Que pensaran en nosotros para ser pregoneros nos pareció muy bien porque es un sector que suele estar olvidado”. Considera que el principal reto al que se enfrenta el sector primario es el relevo generacional. “Hay mucha gente mayor que se jubila y que no tiene relevo y eso hace que las explotaciones se abandonen”, explica. Como ejemplo, apunta que el censo de ovejas en la comarca se ha reducido a la mitad en apenas dos décadas y advierte de que, si la tendencia continúa, en diez años podría volver a caer otro 50 %.
Jarne reconoce que dedicarse al campo exige una gran implicación personal. “Es un sector que necesita muchos días de trabajo y, en ciertas temporadas, muchas horas. O tienes mucha vocación o no aguantas ese estilo de vida”, señala. A ello se suma la pérdida de rentabilidad de las explotaciones: “Los insumos suben más rápido que los productos que vendemos y lo único que se puede hacer para mantener la rentabilidad es aumentar de tamaño”. Una situación que, asegura, implica más inversión, más riesgo y también más carga de trabajo.
El agricultor también pone el foco en otros factores que complican el día a día del sector, como los efectos del cambio climático y el aumento de la burocracia. “Hay más episodios de sequía, golpes de calor e inundaciones, lo que genera más riesgo”, afirma. Además, critica que “los trámites y exigencias no paran de aumentar y cada vez son más complejos”.
Pese a ello, Jarne admite que también existen motivos para el optimismo. “Todo esto suena muy negativo, y es verdad que muchas veces se nos critica porque nos quejamos mucho, pero la situación es la que es”, comenta. En el lado positivo destaca la llegada de nuevas tecnologías que ayudan a mejorar la calidad de vida en el campo, como los sistemas GPS y de autoguiado en tractores, los collares inteligentes para el ganado o las cámaras de vigilancia en las explotaciones. “A nivel físico es mucho menos exigente dedicarse al sector ahora que hace unos años”, concluye.
Andrés Biescas, ganadero y agricultor de Sabiñánigo Alto, reconoce que la noticia de su elección como pregonero le generó, en un primer momento, cierta inquietud. “Cuando me enteré que íbamos a ser pregoneros lo primero que sentí fueron nervios, para más tarde dar paso al orgullo y satisfacción”, explica.
Biescas es el único ganadero y agricultor activo en su municipio, una responsabilidad que, según destaca, es también motivo de reconocimiento por parte de sus vecinos. “Soy ganadero y agricultor en Sabiñánigo Alto, el único que se dedica a esto en el pueblo, un pueblo que valora mucho la labor que hago por mantener el entorno”, señala.
Su actividad se centra principalmente en la producción de corderos y en el aprovechamiento de la tierra para forraje. “La tierra al 95% se utiliza para la producción de forraje, bien sea para pastar o henificar para las épocas de invierno”, detalla. Además, subraya el carácter local de toda la cadena de producción: “Los corderos se sacrifican en el matadero de Sabiñánigo y se comercializan en la propia localidad en los supermercados Alto Aragón”.
Durante el verano, su ganado realiza una labor de pastoreo en altura junto a otros compañeros, contribuyendo también al mantenimiento del entorno natural. “En las épocas de verano nuestras ovejas suben a pastar a las faldas de Oturia, puertos de Javierre, Satué e Isún, haciendo una labor medioambiental muy importante”, explica.
Con todo, Biescas reivindica el papel esencial del sector primario en la sociedad, aunque no oculta su preocupación por su evolución. “Creo que somos un sector indispensable para la sociedad en muchos aspectos y me siento orgulloso de representarlo, la pena es que cada vez somos menos y este descenso parece no tener fin”, concluye.
Azpe García, apicultora y responsable del proyecto A Redolada, será otra de las voces encargadas de abrir las fiestas de Sabiñánigo. Una elección que, asegura, le hace especial ilusión tanto por el reconocimiento personal como por lo que supone para el conjunto del sector primario. “Me parece muy buena idea porque permite visibilizar al sector primario para que tengamos la oportunidad de hablar y, además, es un proyecto de creación conjunta con los otros tres pregoneros”, explica.
Destaca además la buena acogida que ha tenido la iniciativa desde que se anunció. “Por las reacciones que estoy viendo, creo que la noticia ha sido muy bien recibida porque es una propuesta diferente. Para mí es un honor y un reconocimiento al trabajo que hago”, afirma.
En su día a día se encarga de la transformación, elaboración, distribución y venta directa de sus productos, una labor que valora especialmente por el contacto constante con el entorno natural. “Los sitios en los que yo trabajo son escaparates del Prepirineo y del Pirineo”, señala. A ello suma la satisfacción de producir alimentos de calidad de manera sostenible y de mantener una relación cercana con sus clientes. “Tengo una clientela muy fiel y el hecho de conocerlos a casi todos me parece un lujo”, añade.
Sin embargo, también reconoce las dificultades que conlleva dedicarse al sector. Como otros profesionales del mundo rural, pone el foco en la carga administrativa. “Lo peor es la burocracia, porque es muy exagerado el papeleo que tenemos que hacer para todo. Yo soy ganadera y lo que quiero es estar en el campo, no en mi casa delante de un ordenador”, lamenta.
Michel Pardo, agricultor y ganadero de Senegüé, completará el grupo de pregoneros de las fiestas de Sabiñánigo. Su vinculación con el sector viene de familia, ya que heredó la profesión y la explotación de su padre, de quien aprendió el oficio. Hoy se define como “un enamorado” de su trabajo y afronta el día a día con una actitud optimista.
“Confío mucho en el proceso para conseguir buenos resultados. Todas las profesiones tienen sus cosas buenas y malas, pero siempre hay que tirar hacia delante, con ganas e intentando mejorar cada día”, asegura. Esa filosofía le ayuda también a convivir con una de las mayores incertidumbres del sector: la meteorología. “Ya no me cabreo por el tiempo. Siempre estamos mirando al cielo porque dependemos del clima y hay veces que las cosas se tuercen con sequías, aguaceros, calores extremos o plagas, y tenemos que torear con todo ello”, explica.
Como el resto de pregoneros vinculados al sector primario, también critica el peso de la burocracia. “Creo que tendría que ser mucho más sencilla porque al final tenemos que estar en sindicatos y asesorías para poder hacer frente a todas las exigencias”, señala.
Pese a las dificultades, Pardo destaca el privilegio de poder desarrollar su trabajo en plena naturaleza. “Lo más bonito de mi trabajo es poder trabajar en el campo. Tener un mes de mayo como este, con buen clima, es un lujo”, afirma. Actualmente cuenta con unas 600 ovejas y sus ternascos se comercializan bajo la Denominación de Origen Ternasco de Aragón.











