Los primeros raíles del tobogán Panticosa ya están instalados

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El proyecto turístico más ambicioso que se está desarrollando actualmente en el Valle de Tena empieza a ser una realidad visible. Los primeros raíles del futuro tobogán alpino de Panticosa ya se encuentran instalados en la ladera de la estación, tal y como ha podido comprobar Prisma Norte, mostrando por primera vez sobre el terreno la dimensión de una infraestructura llamada a convertirse en una de las grandes atracciones del Pirineo aragonés.

Quienes estos días ascienden hacia la estación ya pueden observar varios tramos del monorraíl colocados sobre la montaña. Se trata de una de las fases más complejas del proyecto, ya que el recorrido debe adaptarse a un terreno de fuerte pendiente y salvar un desnivel excepcional que convertirá esta instalación en un referente internacional.

Tras finalizar la temporada de esquí, las obras retomaron su actividad con intensidad. Los trabajos se han centrado en la construcción del edificio de la estación superior y en el montaje manual de la estructura que sostendrá el recorrido. La colocación de los primeros raíles supone un avance especialmente significativo porque permite visualizar cómo discurrirá el futuro descenso.

El futuro tobogán de Panticosa no será una instalación cualquiera. Con 2.893 metros de recorrido y un desnivel de 707 metros, está considerado el tobogán alpino con mayor desnivel del mundo. La salida se situará a 1.857 metros de altitud, junto a la estación superior del telecabina, mientras que la llegada estará ubicada en torno a los 1.150 metros, cerca de la base de la estación.

El recorrido combinará curvas, cambios de rasante y zonas de gran inclinación. La pendiente media será del 21 %, aunque algunos tramos alcanzarán hasta el 60%, lo que convertirá el descenso en una experiencia espectacular para los usuarios.

Cada trineo permitirá regular la velocidad mediante un sistema de frenado manual, aunque la velocidad máxima estará limitada a 40 kilómetros por hora. El trayecto completo tendrá una duración aproximada de nueve minutos, ofreciendo una experiencia prolongada y muy diferente a la de otros toboganes alpinos existentes en Europa.

La seguridad será uno de los pilares fundamentales de la instalación. El sistema contará con 50 trineos equipados con control automático de distancia, capaz de actuar de forma autónoma si detecta una aproximación excesiva entre vehículos. De esta manera se garantizará una separación mínima durante todo el recorrido.

Otro de los aspectos más destacados es que la infraestructura estará operativa durante gran parte del año. La previsión es que funcione entre ocho y diez meses anuales, contribuyendo a ampliar la actividad turística más allá de la temporada de nieve.

El proyecto forma parte del Plan Pirineos del Gobierno de Aragón, una estrategia orientada a diversificar la economía de los valles de montaña y combatir la estacionalidad turística. La intención es consolidar a Panticosa y al Valle de Tena como destinos atractivos durante las cuatro estaciones.

Además, esta actuación se complementará con otras iniciativas ligadas al turismo activo, como la mejora de los servicios para senderistas y el impulso al bike park de Panticosa, reforzando la oferta de actividades de verano.

Aunque todavía quedan varios meses de trabajo por delante, la colocación de los primeros raíles demuestra que el proyecto continúa avanzando según lo previsto. Si se cumplen los plazos marcados, el que ya está llamado a convertirse en uno de los grandes iconos turísticos del Pirineo aragonés abrirá sus puertas a finales de 2026.

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