Biescas reivindica la Reserva Ordesa Viñamala en el estreno de Óscar Fayanás como director general de Medio Ambiente

La cita ha reunido a responsables municipales del Pirineo, representantes de la Reserva y entidades colaboradoras
Óscar Fayanás siendo entrevistado por Elena Puértolas, directora del Diario del Alto Aragón. G.L.
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El desayuno informativo organizado este miércoles por DIARIO DEL ALTOARAGÓN en Biescas ha servido para poner el foco en la Reserva de la Biosfera Ordesa Viñamala y en los proyectos de desarrollo sostenible ligados al territorio, pero también para conocer a Óscar Fayanás Buey, el nuevo director general de Medio Natural del Gobierno de Aragón, en su primer acto público.

El nuevo responsable autonómico, nombrado por decreto el pasado 8 de mayo, ha subrayado la importancia simbólica y práctica de iniciar esta nueva etapa precisamente en un foro dedicado a la Reserva de la Biosfera. Según ha trasladado, tras tres décadas como funcionario «afronta esta responsabilidad con ilusión», convencido de que hay pocas maneras mejores de empezar que hacerlo en un territorio que representa de forma tan clara el equilibrio entre protección ambiental y desarrollo local.

La cita ha reunido a responsables municipales del Pirineo, representantes de la Reserva y entidades colaboradoras para defender un modelo en el que conservación, turismo y oportunidades para la población local deben avanzar de la mano.

La jornada, realizada en el Hotel Tierra de Biescas, ha girado en torno a una idea compartida por los participantes: la diferencia no está solo en los recursos del territorio, sino en la capacidad de gestionarlos para generar beneficios reales en los pueblos y convertir la sostenibilidad en una forma de vida.

La alcaldesa de Biescas, Lorena Cajal, ha defendido durante su intervención que el principal desafío del municipio pasa por compatibilizar la presión turística con la calidad de vida de los vecinos. “El reto de Biescas es que los vecinos puedan relacionarse con el turismo de una forma sostenible”, vino a señalar, en una intervención en la que también recordó que el día a día del Ayuntamiento está muy condicionado por la atención a los servicios básicos.

También ha intervenido la alcaldesa de Hoz de Jaca, Esperanza López, que ha definido la Reserva como “una oportunidad de oportunidades” y explicado la evolución de la percepción municipal sobre este instrumento de cooperación. «Si en un primer momento algunos ayuntamientos aportaban recursos sin apreciar resultados tangibles, ahora empiezan a visualizarse proyectos concretos, especialmente en materia de movilidad y gestión de flujos», ha explicado. «La tecnología debe servir para ordenar y acercar, no para desconectar a los habitantes de sus propios pueblos».

En ese apartado se citaron ejemplos como la futura regulación del acceso al casco urbano en Sallent de Gállego o el proyecto de detección de matrículas que estudia Biescas, una actuación valorada en más de 100.000 euros y que, según se expuso, difícilmente podría afrontarse sin la colaboración de entidades como Embou y de la propia Reserva de la Biosfera. La movilidad apareció así como uno de los terrenos donde la cooperación supramunicipal puede traducirse en mejoras concretas para residentes y visitantes.

PIRINEOS, GRAN RESERVA

Tras el receso para el desayuno, la segunda mesa redonda ha centrado la atención en el proyecto ‘Pirineo Gran Reserva’, una propuesta vinculada a AgroTour SUDOE que plantea una experiencia turística construida desde el propio territorio, a partir de las ideas de sus habitantes y con una mirada de agroturismo sostenible, regenerativo y desestacionalizado.

Delia López Lezcano, fundadora de Eco Travel Pirineos, ha explicado que la filosofía del proyecto surge de dos preguntas: ¿siendo lo rico que es el Pirineo porque llegan los visitantes y visitan siempre lo mismo?¿La riqueza que llega del turismo al territorio realmente llega a los que crean ese patrimonio cultural?

«El visitante no tiene que llegar solo a visitar sin más. Tiene que contribuir con el territorio», ha añadido.

En el coloquio, moderado por la periodista Verónica Allué, también han participado Juan Antonio Gil, de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos; Irene Latre, de la quesería La Cañabla; y Sergio García Atarés, gerente de la Reserva de la Biosfera Ordesa Viñamala, quienes coincidieron en defender un modelo que vaya más allá de los lugares más visitados, que sitúe en el centro a los guardianes del territorio y que permita que la riqueza turística llegue realmente a quienes conservan la biodiversidad, mantienen el patrimonio y sostienen la producción local.

Juan Antonio Gil, de FCQ, ha recordado que la Fundación «no solo recupera biodiversidad, también patrimonio», recordando la restauración de una casa de Tella del siglo XVI realizada hace dos décadas, así como el trabajo que se desarrolla en la estación meteorológica de Monte Perdido, donde también se organizan cursos y actividades. El mensaje fue claro: la conservación no solo protege espacios naturales, sino que también puede recuperar patrimonio, generar conocimiento y abrir nuevas oportunidades de uso responsable del territorio.

El encuentro ha dejado como conclusión una idea repetida por varios de los ponentes: la biodiversidad no puede entenderse como un simple decorado para el visitante, sino como un patrimonio vivo cuya protección debe beneficiar también a quienes habitan y cuidan el territorio. En esa línea, los participantes insistieron en que la riqueza turística debe llegar de verdad a los generadores de patrimonio cultural, social y ambiental del Pirineo, reforzando un modelo más equilibrado, regenerativo y menos dependiente de los picos de temporada.

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