El incendio de Las Peñas de Riglos afronta este lunes su séptimo día con cerca de 18.000 hectáreas afectadas y más de un millar de vecinos todavía fuera de sus casas, pero con un escenario algo más favorable después de jornadas especialmente críticas. La lluvia caída sobre parte del perímetro y el enorme refuerzo del dispositivo han permitido contener algunos de los frentes que más preocupaban.
Las precipitaciones han facilitado las labores de los equipos terrestres, aunque también han dejado algunos accesos embarrados. Con la subida de las temperaturas durante este lunes y a la espera de comprobar la evolución del viento, todas las miradas continúan puestas en el flanco derecho.
El fuego ha afectado ya a unas 17.500 hectáreas, aunque será necesario analizar posteriormente qué superficie dentro del perímetro ha ardido realmente. Por extensión, el incendio se sitúa ya entre los mayores registrados en Aragón.
Oroel continúa siendo la principal preocupación
Uno de los puntos más delicados sigue estando en el sector noreste, en dirección a Peña Oroel, después de que el sábado las llamas protagonizaran una rápida carrera que hizo saltar todas las alarmas.
La mejora de las condiciones meteorológicas y el trabajo realizado durante las últimas horas han conseguido frenar su progresión, pero este lunes los esfuerzos continuarán concentrándose especialmente en este sector ante el aumento de las temperaturas.
También ha mejorado la situación en Anzánigo, otro de los puntos que generaba mayor preocupación ante el riesgo de que las llamas atravesaran la carretera y alcanzaran una extensa zona forestal. Los equipos desplegados lograron contener el avance durante la jornada del domingo.
La evolución favorable no permite todavía dar por controlado el incendio. La meteorología, el viento y la complicada orografía siguen condicionando las labores de extinción, especialmente en las zonas de más difícil acceso.
Francia se suma al enorme dispositivo
La lucha contra el incendio ha movilizado un operativo excepcional. Más de un millar de efectivos y decenas de medios aéreos y terrestres participan ya en los trabajos después de que Aragón solicitara refuerzos tanto al resto de España como a otros países.
Entre las incorporaciones destaca la ayuda llegada desde Francia, con un helicóptero Súper Puma y alrededor de un centenar de bomberos terrestres para reforzar el dispositivo y facilitar los relevos de los equipos que llevan días trabajando sobre el terreno.
La UME había ampliado también su despliegue hasta alcanzar aproximadamente 570 militares, mientras continúan trabajando efectivos de INFOAR, medios del Ministerio para la Transición Ecológica y del Ejército de Tierra.
A ellos se suman recursos desplazados desde diferentes comunidades autónomas, entre ellas Cataluña, Navarra, Castilla y León, Comunidad Valenciana, La Rioja, Murcia, Castilla-La Mancha, Madrid y Asturias, además de efectivos de administraciones provinciales y locales.
Más de mil personas siguen desalojadas
Pese a la tregua que han dado las últimas horas, 19 núcleos continúan evacuados y más de un millar de personas permanecen fuera de sus viviendas.
Las localidades desalojadas son Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero, Bailo, Larués, Arbués, Alastuey, Botaya, Binacua, Santa Cruz de la Serós, Osia, Santa María de la Peña, Triste, La Peña Estación, Yeste, Anzánigo, Atarés y Bernués.
Los vecinos continúan siendo atendidos principalmente en Jaca y Ayerbe mientras se espera que la evolución del incendio permita comenzar a recuperar progresivamente la normalidad.











