La actividad en las montañas del Alto Aragón volvió a dejar una intensa semana para los especialistas de rescate de la Guardia Civil. Entre los días 8 y 14 de junio, los equipos del GREIM, junto a las unidades aéreas y personal sanitario del 061, llevaron a cabo un total de 14 rescates en distintos puntos del Pirineo aragonés, la mayoría relacionados con caídas, tropiezos y lesiones sufridas durante rutas de senderismo, montañismo y barranquismo.
El incidente más llamativo se registró durante la tarde del domingo en el término municipal de Benasque, donde un montañero tuvo que ser auxiliado en la zona del pico La Tuca de Culebras después de quedar enriscado debido al agotamiento. El excursionista no podía continuar la actividad por sus propios medios, por lo que fue necesaria la intervención del GREIM y de la Unidad Aérea de Huesca para proceder a su rescate.
PANTICOSA CONCENTRÓ VARIAS DE LAS INTERVENCIONES
La zona de Panticosa volvió a ser uno de los puntos con mayor actividad para los servicios de emergencia. El jueves 12 de junio fue especialmente intenso, con tres rescates en apenas unas horas.
Uno de ellos tuvo lugar en el corredor suroeste del pico Infiernos, donde un montañero de 53 años, vecino de Barcelona, sufrió diversas contusiones tras deslizarse por una pendiente. Ese mismo día, cerca del refugio de Bachimaña, otro excursionista tuvo que ser evacuado después de sufrir un esguince de rodilla.
El domingo, además del rescate en Benasque, los especialistas acudieron al barranco Forronias, también en Panticosa, para auxiliar a una barranquista de 49 años, vecina de Algemesí (Valencia), que sufrió una luxación de tobillo tras una caída vertical. Horas antes, una senderista de 65 años había sido trasladada al centro sanitario de Escarrilla después de sufrir una luxación en un dedo de la mano durante una caminata entre Panticosa y Lanuza.
FRACTURAS Y ESGUINCES EN ORDESA, RESPOMUSO Y MASCÚN
Las caídas durante rutas senderistas protagonizaron buena parte de los avisos recibidos por la Guardia Civil.
El día 12, un senderista belga de 47 años sufrió una fractura de tobillo mientras descendía por el GR-11 en la zona de Bujaruelo, siendo evacuado posteriormente al Hospital de Barbastro.
Al día siguiente, una mujer de 54 años resultó herida en el sendero circular de las Fajas de Mascún, en la Sierra de Guara, tras fracturarse una muñeca durante una caída. También el viernes fue necesario rescatar a un senderista zaragozano de 60 años que se lesionó un tobillo durante la subida al refugio de Respomuso, en el término municipal de Sallent de Gállego.
Otro de los accidentes se produjo en el Ibón de Iserías, en Canfranc, donde un hombre de 59 años sufrió una luxación de hombro tras precipitarse a distinto nivel.
ACCIDENTES EN ALGUNAS DE LAS RUTAS MÁS FRECUENTADAS
La Brecha de Rolando, uno de los lugares más visitados del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, registró dos intervenciones durante la semana.
La primera ocurrió el 11 de junio, cuando un montañero francés de 26 años sufrió cortes en una pierna tras una caída. Dos días después, otro excursionista, vecino de Madrid, tuvo que ser evacuado tras sufrir diversas contusiones durante el descenso del Paso de los Sarrios hacia la Brecha de Rolando.
Asimismo, en la cresta Salenques-Tempestades, en Benasque, un montañero tuvo que ser auxiliado por un esguince de rodilla mientras realizaba la travesía acompañado de otra persona.
La semana de rescates había comenzado el 8 de junio en el descenso del pico Posets, donde un montañero de Murcia sufrió una herida en el gemelo al clavarse accidentalmente uno de sus crampones tras un tropiezo.
LLAMAMIENTO A LA PRUDENCIA EN MONTAÑA
La acumulación de intervenciones vuelve a poner de manifiesto la importancia de planificar adecuadamente las actividades en montaña, especialmente en una época en la que aumenta la afluencia de senderistas y montañeros en el Pirineo aragonés.
Desde los servicios de rescate recuerdan la necesidad de adaptar las rutas al estado físico de cada persona, consultar la meteorología antes de salir, llevar material adecuado y evitar sobreestimar las propias capacidades para reducir el riesgo de accidentes en el medio natural.








