La variante de Sabiñánigo vuelve a quedarse sin respuestas. El plazo concedido por el Ministerio de Transportes a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Aldesa Construcciones y Rover Infraestructuras para comenzar la restitución de los accesos a la localidad ha expirado sin que se hayan iniciado los trabajos exigidos.
La situación se ha podido comprobar nuevamente sobre el terreno. Durante el recorrido de control realizado por las zonas afectadas no se ha observado actividad en ninguno de los tramos: no había maquinaria trabajando ni operarios ejecutando las actuaciones pendientes. Una imagen que confirma que, pese al ultimátum del Ministerio, la situación continúa prácticamente igual.
El incumplimiento ya había sido constatado por la delegada del Gobierno en Aragón, Noelia Herrero, durante una visita a las obras junto a la alcaldesa de Sabiñánigo, Berta Fernández, y el subdelegado del Gobierno en Huesca. En esa inspección, la representante del Ejecutivo confirmó que la empresa no había movilizado maquinaria, iniciado los trabajos ni presentado justificación alguna.
Berta Fernández habla de un nuevo escenario para la variante
La alcaldesa de Sabiñánigo ha confirmado que ha estado en contacto con la Delegación del Gobierno y que ambas partes han podido comprobar que no hay actividad en las obras.
Ante esta situación, Fernández ha trasladado que se abre un nuevo escenario. Sin embargo, todavía no ha concretado cuáles serán las decisiones que se adoptarán ni qué procedimiento seguirá el Ministerio de Transportes.
Preguntada por la posibilidad de que ese nuevo escenario implique la rescisión completa del contrato con la UTE y una nueva licitación para terminar la infraestructura, la alcaldesa considera que podría ser una de las vías, aunque no ha confirmado que esa vaya a ser finalmente la decisión.
La incertidumbre se mantiene, por tanto, sobre dos cuestiones fundamentales: qué medidas adoptará el Ministerio ante el incumplimiento y cuánto tiempo podría pasar hasta que se reanuden los trabajos y se recuperen los accesos a Sabiñánigo.
Reunión con la Subdelegación del Gobierno para conocer los próximos pasos
Berta Fernández ha trasladado también la necesidad de mantener una reunión con la Delegación del Gobierno para conocer de primera mano las decisiones que se están valorando y las consecuencias que tendrá el incumplimiento de la empresa.
La alcaldesa tiene previsto abordar esta cuestión con el subdelegado del Gobierno en Huesca en el encuentro previsto para este viernes. Su intención es plantearle la necesidad de una explicación detallada sobre el futuro de las obras y los plazos que se manejan.
Desde el ámbito municipal se considera necesario conocer qué alternativas contempla el Gobierno, especialmente si finalmente se opta por resolver el contrato actual y buscar una nueva empresa que pueda completar los trabajos.
Una infraestructura prácticamente terminada que sigue paralizada
La situación resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que la variante de Sabiñánigo, correspondiente a la autovía A-23, se encontraba aproximadamente al 98 % de ejecución cuando quedaron paralizadas las obras a finales de 2025.
La infraestructura acumula meses de retraso debido a las discrepancias entre el Ministerio de Transportes y la UTE adjudicataria. Mientras tanto, los accesos a la localidad continúan pendientes de restitución, con las consecuencias que esta situación supone para la movilidad de los vecinos y las comunicaciones del territorio.
El Ministerio ya ha advertido de que el incumplimiento del requerimiento tendrá consecuencias. Entre las medidas comunicadas figuran la posible incautación de las garantías depositadas, que ascienden a 3.891.848,12 euros, la reclamación de indemnizaciones por los daños y perjuicios ocasionados y la eventual apertura de un expediente que podría impedir a las empresas contratar con el sector público.
La prioridad trasladada por la Delegación del Gobierno es recuperar cuanto antes los accesos a Sabiñánigo y, posteriormente, avanzar en la finalización de la variante.
Por ahora, no hay máquinas, trabajadores ni actuaciones visibles en los tramos afectados. Y tampoco existe una decisión definitiva comunicada sobre el futuro del contrato. Sabiñánigo afronta así un nuevo capítulo de incertidumbre en una obra que, pese a encontrarse prácticamente terminada, continúa sin una fecha clara para su puesta en servicio.











