Los trabajadores del Hospital de Jaca han decidido dar un paso al frente para intentar evitar la marcha de una de las actuales supervisoras del centro sanitario. Los profesionales han elaborado un comunicado y puesto en marcha una recogida de firmas para reclamar la continuidad de la enfermera que actualmente desempeña funciones de supervisora de Urgencias, después de que se haya rechazado la comisión de servicio que le permitiría seguir trabajando en Jaca.
Según ha podido saber PRISMA NORTE, la profesional tiene su plaza en Berdún, pero su intención es continuar, al menos por el momento, en el Hospital de Jaca. Sin embargo, la negativa a concederle la comisión de servicio supondría su salida del puesto de supervisión de Urgencias el próximo mes de noviembre.
La situación ha generado preocupación entre los profesionales del centro, que consideran que su marcha supondría perder parte de la estabilidad conseguida después de años de dificultades en la gestión del hospital.
Y es que, según han explicado fuentes del propio centro a este periódico, desde que se disolvió el anterior equipo de supervisión en el verano de 2025, hasta ocho personas han pasado por los tres puestos de supervisión del Hospital de Jaca. Una sucesión de profesionales que, a juicio de los trabajadores, refleja la inestabilidad que viene arrastrando el centro sanitario.
«Esto no lo hace ningún sindicato, solo lo hacemos los trabajadores del hospital porque queremos que se quede. Ahora que se ha quedado un buen equipo una de las supervisoras se va», ha explicado a PRISMA NORTE un trabajador del centro sanitario.
Años reclamando una gestión estable
El comunicado, al que ha tenido acceso este medio, refleja el malestar de los profesionales ante la posibilidad de afrontar un nuevo cambio en la organización del hospital.
Los trabajadores recuerdan que durante los últimos años han atravesado diferentes etapas marcadas, según denuncian, por «la inestabilidad, la falta de liderazgo, un estilo de gestión autoritario y valoraciones subjetivas que generaron un profundo malestar entre los profesionales».
Una situación que, aseguran, les llevó a organizarse hasta en dos ocasiones para reclamar cambios en la gestión y el funcionamiento del centro.
Tras conseguir esas modificaciones, los profesionales consideran que se había logrado recuperar un ambiente de mayor estabilidad y confianza. Por ello, la posible salida de la actual supervisora de Urgencias ha despertado nuevamente la preocupación entre la plantilla.
«Nos resulta especialmente doloroso comprobar que, después del esfuerzo personal y colectivo realizado para alcanzar una situación de mayor estabilidad y confianza, volvemos a encontrarnos ante un escenario que despierta inquietudes y dudas sobre el futuro», recoge el documento.
El Gobierno de Aragón explica que no existe una plaza vacante
Por su parte, el Gobierno de Aragón ha explicado a PRISMA NORTE que la continuidad de la actual supervisora no es posible porque no existe una plaza vacante que permita mantenerla en el puesto.
Según la información trasladada por el Ejecutivo autonómico, la enfermera debe incorporarse a la plaza que ella misma solicitó y que tiene adjudicada en Berdún.
La DGA señala que el puesto que actualmente desempeña en Jaca no quedará vacante, sino que será ocupado por otro trabajador al que le corresponde, por lo que no resulta posible autorizar su permanencia mediante una comisión de servicio.
De esta forma, el Gobierno de Aragón enmarca la decisión en las normas que regulan la provisión de puestos en la función pública, mientras que los trabajadores centran su reivindicación en la necesidad de preservar la estabilidad del equipo de supervisión.
Una recogida de firmas al margen de los sindicatos
Una de las particularidades de esta iniciativa es que, según han explicado los propios profesionales, no está promovida por ninguna organización sindical, sino que nace directamente de los trabajadores del Hospital de Jaca.
El comunicado va acompañado de una hoja de firmas mediante la que los profesionales pueden expresar su adhesión a las reivindicaciones planteadas.
En el documento reclaman que se reconsidere la decisión sobre la comisión de servicio de la actual supervisora de Urgencias y defienden la necesidad de mantener un modelo de gestión basado en la estabilidad, el diálogo, el respeto y la transparencia.
Asimismo, consideran fundamental que las decisiones que afectan al hospital tengan en cuenta la experiencia y las opiniones de quienes trabajan diariamente en él.
Un nuevo episodio de incertidumbre tras los problemas en el quirófano
La preocupación de los trabajadores por el futuro del Hospital de Jaca llega apenas unas semanas después de que el centro sanitario atravesara otra situación complicada, esta vez relacionada con el funcionamiento de sus quirófanos.
El hospital permaneció cerca de 20 días sin actividad quirúrgica debido a un problema con la instalación de gases medicinales, una incidencia que obligó a suspender las intervenciones programadas y que volvió a poner sobre la mesa las dificultades que afronta este centro sanitario de referencia para los habitantes de la Jacetania y el Alto Gállego.
Aquel episodio se suma ahora a la incertidumbre por la reorganización de la supervisión de Urgencias, en un momento en el que los profesionales reclaman estabilidad y garantías para el buen funcionamiento del hospital.
Los trabajadores piden que se escuche a la plantilla
Más allá de la situación laboral de la supervisora de Urgencias, los trabajadores plantean una reivindicación que afecta al funcionamiento general del centro sanitario.
En su escrito insisten en la importancia de contar con un liderazgo cercano y constructivo, así como de preservar un ambiente laboral adecuado que permita garantizar una atención sanitaria de calidad a los pacientes.
Por ello, solicitan que se tenga en consideración tanto la opinión de los profesionales como las consecuencias que los cambios organizativos pueden tener sobre el funcionamiento del hospital.
La respuesta del Gobierno de Aragón deja claro que, en las actuales circunstancias administrativas, no es posible la continuidad de la supervisora en su puesto, mientras los trabajadores mantienen su petición para evitar una nueva modificación en un equipo que consideran que había conseguido recuperar la estabilidad del centro.











