El incendio forestal de Las Peñas de Riglos ha quedado oficialmente controlado este viernes a las 15.30 horas, once días después de que comenzara el fuego el pasado 10 de agosto. El regreso a sus casas de los vecinos de Santa Cruz de la Serós, los últimos que permanecían evacuados, ha permitido cerrar una de las fases más críticas de una emergencia que ha marcado este mes de agosto en el Pirineo aragonés.
Ninguna población permanece ya evacuada. A lo largo de estos once días, el incendio obligó a abandonar sus casas a vecinos de 19 localidades, además de dos campings y un campamento temporal. En total, 1.046 personas tuvieron que ser desalojadas, muchas de ellas acogidas temporalmente en Jaca y Ayerbe.
La mejora de las condiciones meteorológicas durante las últimas jornadas y las precipitaciones registradas durante la noche del jueves al viernes han contribuido a terminar de controlar los pequeños focos que permanecían activos. Sin embargo, el trabajo sobre el terreno continuará durante los próximos días para vigilar el perímetro y evitar posibles reproducciones.
Un balance todavía provisional
La magnitud definitiva de la superficie afectada todavía está por determinar. El perímetro exterior del incendio comprende alrededor de 18.000 hectáreas, aunque en su interior existen importantes zonas que no han llegado a arder. Las primeras mediciones por satélite sitúan la superficie realmente quemada en torno a las 14.000-14.500 hectáreas.
El director general de Interior y Emergencias, Miguel Ángel Clavero, ha advertido de que será la Dirección General de Gestión Forestal la que determine finalmente la superficie y las masas arboladas perdidas.
El impacto ambiental es especialmente grave por el enorme valor ecológico de algunos de los espacios alcanzados por las llamas, entre ellos el entorno de San Juan de la Peña y zonas de repoblación forestal con árboles ya adultos.
El incendio ha dejado además una víctima mortal: un cabo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) falleció durante las labores de extinción, un suceso que añadió una dimensión especialmente trágica a una emergencia que llegó a movilizar un enorme dispositivo terrestre y aéreo.
Aragón se persona como perjudicado
Mientras finalizan las labores de extinción, el incendio entra también en su fase judicial. El Gobierno de Aragón ha solicitado al Tribunal de Instancia de Huesca personarse como perjudicado en el procedimiento abierto para investigar el origen del fuego.
Los servicios jurídicos del Ejecutivo autonómico formalizaron la petición después de que el presunto autor del incendio fuera detenido el 12 de agosto por la Guardia Civil. Dos días después, el tribunal decretó para él prisión provisional y sin fianza, por lo que permanece ingresado en el centro penitenciario de Zuera.
La personación permitirá al Gobierno autonómico intervenir como parte perjudicada en una causa en la que deberán evaluarse también los enormes daños ambientales, patrimoniales y económicos provocados por el incendio.
El regreso no significa todavía normalidad
El realojo de Santa Cruz de la Serós supone que todos los vecinos afectados pueden regresar a sus localidades, pero la recuperación será mucho más lenta que la extinción de las llamas.
Uno de los principales problemas continúa siendo el abastecimiento de agua potable en algunas poblaciones. Los técnicos siguen realizando análisis de los depósitos mientras se mantiene el suministro mediante cisternas donde resulta necesario.
También habrá restricciones en las comunicaciones. La A-1603 entre Santa Cruz de la Serós y el cruce de Botaya, pasando por los monasterios de San Juan de la Peña, permanecerá cerrada inicialmente hasta el 15 de septiembre. La presencia de grandes árboles afectados por el fuego obliga a realizar trabajos de retirada, limpieza y adecuación antes de garantizar la seguridad de la circulación.
El dispositivo de INFOAR continuará desplegado en la zona con cuadrillas, autobombas, agentes de protección de la naturaleza y medios aéreos disponibles para actuar ante cualquier reproducción.
Controlado no significa todavía extinguido. La enorme extensión del perímetro, la existencia de zonas interiores sin quemar y la posibilidad de que aparezcan humos o pequeños focos obligarán a mantener la vigilancia durante los próximos días antes de poder dar definitivamente por apagado el incendio.
Después de once jornadas de evacuaciones, carreteras cortadas, miles de hectáreas afectadas y un despliegue de emergencia sin precedentes recientes en la zona, Las Peñas de Riglos inicia ahora una segunda etapa: recuperar los servicios, evaluar los daños, restaurar el territorio y esclarecer todas las responsabilidades sobre el origen del fuego.











