El Pirineo aragonés ha estrenado su particular postal invernal. Las primeras nevadas del otoño han cubierto de blanco las zonas más elevadas de Astún, Candanchú y Formigal, dejando imágenes que recuerdan que la temporada de esquí está cada vez más cerca. Aunque todavía estamos en los primeros días de octubre, la montaña ha experimentado un cambio brusco de tiempo, con un notable descenso de las temperaturas, viento intenso y precipitaciones en forma de nieve.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ya había anunciado la llegada de este episodio, especialmente en el sector occidental del Pirineo, donde la cota de nieve descendió hasta situarse entre los 1.800 y los 2.000 metros al final de la jornada del jueves.
Una de las imágenes más llamativas se ha registrado en Astún, donde el entorno de los ibones ha amanecido cubierto por un manto blanco. Las cámaras de la estación han permitido comprobar cómo las primeras precipitaciones sólidas han transformado el paisaje de alta montaña.
La nieve también ha hecho acto de presencia en las cotas superiores de Candanchú y en Formigal, en el valle de Tena, donde las montañas han recuperado temporalmente su aspecto invernal.
Temperaturas bajo cero y rachas de viento de hasta 76 kilómetros por hora
La nieve no ha llegado sola. El episodio ha estado acompañado de un importante descenso térmico, especialmente acusado en las zonas de mayor altitud.
La estación meteorológica de Astún-La Raca, situada a 2.276 metros, registró este jueves una temperatura de 2,7 grados bajo cero, uno de los valores más bajos de España durante la jornada. Solo la estación de Cap de Vaqueira, en el Pirineo catalán, registró una temperatura inferior, con -3 grados.
A este frío se sumó el fuerte viento, con rachas de hasta 76 kilómetros por hora, que incrementaron considerablemente la sensación de frío en las cumbres.
Este primer episodio de nieve supone un cambio de escenario tras las temperaturas más suaves de las últimas semanas, aunque todavía es pronto para hablar de una acumulación significativa de nieve de cara a la temporada invernal.
¿Qué tiempo hará este fin de semana en el Pirineo?
Tras las nevadas del jueves, la previsión meteorológica apunta a una mejoría de las condiciones durante el fin de semana.
Para este viernes 9 de octubre, la Aemet anuncia cielos poco nubosos o despejados en el Pirineo aragonés, con posibilidad de algunas nubes bajas durante las primeras horas del día y sin precipitaciones.
Las temperaturas mínimas continuarán descendiendo, con heladas débiles en cotas altas, mientras que las máximas experimentarán un ascenso que podría ser localmente notable.
El viento seguirá siendo uno de los principales protagonistas de la jornada. Soplará del norte y será fuerte en cotas altas, donde se esperan rachas que podrían alcanzar intensidades muy fuertes.
Las previsiones apuntan a que el sábado 10 y el domingo 11 de octubre se mantendrá una situación de estabilidad, sin precipitaciones significativas y con pocas variaciones en las condiciones meteorológicas.
Hasta 11 grados bajo cero de sensación térmica en Respomuso
Aunque el tiempo tienda a estabilizarse, las condiciones en alta montaña seguirán siendo plenamente otoñales, con sensaciones térmicas propias del invierno.
Según la predicción de la Aemet para este viernes, en el refugio de Respomuso, situado a 2.200 metros de altitud, la temperatura mínima será de -1 grado, pero la sensación térmica podría descender hasta los -11 grados.
En el entorno del Aneto, a 3.404 metros, se prevén temperaturas de entre 1 y 4 grados, con una sensación térmica mínima de -9 grados.
En localidades situadas a menor altitud, como Canfranc o Bielsa, las máximas podrán alcanzar los 16 y 17 grados respectivamente, reflejando el importante contraste térmico entre los valles y las cumbres.
La Aemet sitúa la isoterma de cero grados en torno a los 3.600 metros, lo que favorecerá la recuperación de las temperaturas durante las horas centrales del día.
Las primeras nieves despiertan las ganas de esquiar
Las primeras nevadas de octubre siempre generan expectación en los valles pirenaicos, especialmente entre los aficionados al esquí y los profesionales vinculados al sector turístico de invierno.
Sin embargo, estas precipitaciones no garantizan que la nieve vaya a mantenerse durante las próximas semanas. La evolución de las temperaturas, las nuevas precipitaciones y la acumulación de nieve serán determinantes para conocer cómo avanza el otoño en las estaciones.
Por ahora, las montañas de Astún, Candanchú y Formigal han ofrecido el primer anticipo de la temporada blanca. Una estampa que, aunque todavía puede ser pasajera, anuncia que el invierno empieza a asomarse al Pirineo aragonés.











